Cuando A Estrada fabricó papel

Rocío García Martínez
rocío garcía A ESTRADA / LA VOZ

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

Riobó tuvo en 1734 un centro papelero y Loimil conserva las ruinas de otro

30 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Mucho antes de que Ence sembrase la discordia en Pontevedra, A Estrada tuvo dos fábricas de papel para abastecer a las imprentas compostelanas. La industria arrancó en Galicia con la Iglesia como cliente principal y Santiago, como cuna eclesiástica y universitaria, concentró al principio la actividad. A Estrada, por su proximidad y por su hidrografía, contribuyó a salvar uno de los problemas que padeció la imprenta gallega en sus orígenes.

La historia la cuenta el investigador estradense Damián Porto Rico en el artículo Algúns impresores (e libreiros) nas terras da Estrada, incluido en el último volumen de la publicación anual del Museo do Pobo Estradense, que acaba de salir a la calle.

Dependencia exterior

Según explica, la obtención de papel era costosa y dependiente del exterior, de países como Italia, Francia y Portugal. Desde principios del siglo XVIII se intentó corregir institucionalmente esta deficiencia.

La situación privilegiada de A Estrada y su riqueza fluvial facilitaron la implantación de dos industrias en el municipio. En 1734 André de Silva, un hidalgo rural de San Xiao de Arnois, abrió una fábrica de papel en la parroquia de Riobó. Fue el precedente de otra levantada en Loimil, a orillas del Riomao. De esta última todavía se conservan las ruinas.

Según relata el investigador Juan Fernández Casal en otro artículo recogido en el anuario del museo estradense correspondiente al año 2004, la fábrica estuvo dirigida a principios del siglo XIX por Ramón Otero Estévez y en 1880 pasó a manos de Gumersindo Otero, que fue alcalde de A Estrada y aprovechó políticamente las ventajas de regentar la que entonces era la única fábrica de papel de Galicia. La industria cerró en 1964 y las dependencias acogieron después sucesivamente una granja de pollos y un criadero de truchas.

reportaje la aportación local a la imprenta