Los partos múltiples de las ovejas compensan los disgustos que dio el feroz animal a unos vecinos del municipio cambote
07 ene 2012 . Actualizado a las 12:22 h.La naturaleza es sabia. Tan sabia que a veces da alegrías enormes. La frase viene a cuento por lo que acaba de sucederle a una familia de Rodeiro que tiene un pequeño rebaño de ovejas. Resulta que llevan años viendo como sus esfuerzos por cuidar el ganado y hacerse con más ejemplares se va al traste porque, en sucesivas ocasiones, el lobo hizo desaguisados en sus fincas. Tanto es así que el feroz animal del cuento de Caperucita incluso devoró unas ovejas que pastaban en un prado pegado a las casas, en pleno centro de Rodeiro. Fueron momento duros, de impotencia al ver los animales muertos y despedazados. Pero parece que esa nube de mala suerte al fin se esfumó. Y que la naturaleza ha decidido compensar un poco esos sinsabores.
¿Qué ocurrió? Las ovejas de esta familia se están portando más que bien con sus alumbramientos. Dos de ellas trajeron al mundo seis crías, tocando a tres por cabeza. Pero lo mejor fue lo que ocurrió la madrugada de Reyes con un animal al que ayer mismo bautizaron como Jacinta: parió cuatro corderos.
Los amamanta a todos
Habitualmente las ovejas suelen traer una o dos crías. Pueden venir tres. Pero lo de que lleven a cuatro corderos en su barriga ya no suele ser tan habitual. Y ahí no para la cosa. Muchas veces con los partos múltiples se da un problema: la madre no es capaz de amamantar a todas sus crías, por lo que a los dueños les toca ponerse a dar biberones, cosa muchas veces imposible por falta de tiempo o similar. Sin embargo, parece que Jacinta tiene leche para rato y de momento está por la labor de darle de mamar a los cuatro blancos retoños.
Habrá que esperar unos días para ver si finalmente los corderos se crían sanos y robustos con la leche materna. Jacinta ya sacó adelante en su primer parto a tres crías, así que no hay motivos para pensar que esta vez no vaya a hacerlo. Ayer los corderitos seguían sin santo y seña. Tratándose de ejemplares nacidos el día 6, parece obvio que deberían llamarse Melchor, Gaspar y Baltasar. Faltaría nombre para el cuarto. Aunque siempre puede ponérsele Jacinto o Jacinta, que al fin al cabo el mérito de que hayan llegado es de su ovejuna y valiente madre.