Los ex jugadores celestes, Gudelj y Ratkovic, visitaron ayer el campus de fútbol que organiza el club en el colegio estradense Nuestra Señora de Lourdes
08 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Unos setenta chavales de la comarca inscritos en la XIV edición del Campus de Verano Ciudad de Vigo Se Buscan Estrellas recibieron ayer la visita de dos ex futbolistas insignes del Real Club Celta de Vigo, Vladimir Gudelj y Milroad Ratkovic. Los yugoslavos, y ex compañeros durante seis temporadas en el primer equipo, llegaron a las 12.50 horas a las instalaciones deportivas del colegio estradense Nuestra Señora de Lourdes. Fue una hora más tarde de lo previsto, al haberse desorientado por las calles del centro de la localidad.
Los pequeños se abalanzaban eufóricos contra el vallado del campo para ver cómo se bajaban del coche, aunque la mayoría de ellos (de entre 4 y 16 años) aún no habían nacido cuando los protagonistas sumaban minutos de gloria entre la afición celeste.
Xabier, de 8 años, corría junto a su madre Montse para pedirle un bolígrafo con el que conseguir en su camiseta los autógrafos de los astros del balón. «Onte insistiume máis dunha vez para que non me esquecera do boli», comentaba la madre, que acompañó desde Caldas al benjamín del Atlético de Cuntis.
Xabier y el resto de sus compañeros llevaban entrenando desde el pasado lunes cuatro horas diarias con los técnicos del Celta. Como él, la mayoría de niños se desplazaba desde otros puntos y clubes de la comarca.
Una vez sacada la foto de grupo con los ex jugadores y plantilla técnica, Gudelj rompió el hielo preguntándoles a los chavales por el mundial. El nombre de Villa sonó unánime entre los pequeños deportistas de la comarca. «Estamos viendo mucha calidad entre las categorías inferiores, especialmente en la zona rural, en donde los chavales tienen más espacio para practicar y le echan más ganas», apuntaba el pichichi del equipo, que lleva nueve años ejerciendo de relaciones públicas del club.
Uno de los participantes acercó a Ratkovic un balón serigrafiado por toda la plantilla céltica de la temporada 95-96. Él mismo se lo había firmado al padre del joven hace más de una década, al igual que Vladomir, compañero de batallas en la Liga profesional y ahora en la promoción de las escuelas deportivas.
Los ex jugadores destacaron la ilusión de los pequeños deportistas, de entre los que sale casi todos los años algún fichaje para las categorías inferiores del equipo celeste. «En estos años es cuando se forjan los buenos futbolistas y aquí hay una cantera interesante», señalaba el mediocampista serbio.
Pero más allá del éxito deportivo de los participantes, el campus pretende dinamizar la vida de los pequeños de la casa, que durante el verano abandonan los entrenamientos con sus clubes. «El objetivo principal que se pretende en estas escuelas de fútbol es inculcar valores a los pequeños desde la igualdad de raza, de género y una sana cultura deportiva», añadía Gudelj.
Dos niñas
Entre el grupo de jóvenes futbolistas destacaban dos valientes, María e Iria. La primera, natural de Baloira y defensa del Callobre, decía sentirse una más entre sus compañeros.
Organizadores y técnicos coincidían en que la presencia femenina es cada vez mayor en el mundo del fútbol y del deporte en general, sobre todo entre las nuevas generaciones.