El recién inaugurado MOME anima al visitante a oler viruta, echarle años a un tronco, distinguir melamina de madera y escuchar su peculiar sonido a golpe de xilófono
30 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El MOME (Museo da Madeira e do Moble de A Estrada) no es para visitantes pasivos. Es un museo pensado para ser recorrido con todos los sentidos. No se mira desde la barrera. Se disfruta con la vista, el olfato, el oído y el tacto. Invita a abrir cajones y a fisgar en ellos.
La filosofía del museo trasciende a la fachada del edificio, donde una cita de Tabindranath Tagore anima al viajero a hacer un alto para reflexionar sobre la madera como compañera del ser humano en su periplo vital. Lo mece en la cuna y, convertido en ataúd, le proporciona el último descanso. En esta idea insiste el vídeo que da la bienvenida al visitante en la sala audiovisual. Se alcanza tras recorrer un pasillo donde los nombres de los artesanos y fabricantes que han forjado la historia local del sector dan vida a un frondoso árbol y donde una vitrina exhibe antiguas herramientas de carpintería y ebanistería cedidas por Antonio Garrido.
La siguiente sala lleva por título Dende a árbore á madeira . Un panel elevable permite descubrir que el árbol más antiguo de Galicia reside en A Estrada y es la Sobreira de Balboa. Una sección de tronco reta a los visitantes a calcularle la edad contando los anillos y un muestrario invita a comprobar las diferencias entre las maderas de distintos árboles y a compararlas con melaminas y chapados. Un juego de niños para los profesionales locales y un enigma para los profanos en la materia.
En la sala hay también un cajetín con virutas para oler el perfume de la madera y tres instrumentos en los que se puede escuchar su sonido más puro: las claves, el xilófono y la caja china. A madeira nos seus usos es una llamada a la concienciación contraincendios y un escaparate de las diversas aplicaciones de la materia prima, que va mucho más allá de la fabricación de muebles. Un banco de más de cien años donado por Muebles Torrado es la pieza estrella.
La siguiente sala se dedica a A Estrada e a súa industria . Recuerda la leyenda que atribuye el origen de la industria local a un ebanista francés que llegó al municipio como soldado durante la Guerra de la Independencia y se instaló en Guimarei. No olvida la gloriosa época en la que A Estrada exportaba cuatrocientas camas diarias fletadas desde la estación de Portas. Una maqueta de un antiguo torno de vara, una evolución del mueble local resumida en tres sillas, una colección de carteles de la Feira do Moble y un vídeo del obradoiro de emprego llaman la atención del visitante.
El recorrido termina con una instalación de carácter lúdico que contrapone dos hábitats domésticos de los siglos XIX y XXI. Reúne desde un «sillico de alivio» -un antiguo váter de origen real- hasta una guitarra eléctrica de caoba.