Lanzaderas del AVE, una vía difícil

La Voz

DEZA

La opción defendida en Lalín para el nuevo trazado ferroviario choca con la realidad de otras áreas: en 2009 hubo 40.000 viajeros de Valladolid a Segovia; a Madrid 430.000

31 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Cuando la comarca dezana sentía con fuerza los zarpazos que sobre su tierra provocaban las obras del AVE, Lalín trató de buscar una oportunidad en el nuevo trazado ferroviario que destrozaba de nuevo sus aldeas, dejaba a sus vecinos sin sus casas y transformaba para siempre el horizonte de sus paisajes. Desde el gobierno municipal se demandaba una estación entre Donsión y Botos para lanzaderas que pudiesen conectar la capital dezana con Ourense y Santiago a través de las nuevas vías; el BNG se sumaba a principios del 2008 con un estudio de viabilidad para indicar que la opción sería factible para el Adif.

Pasaron desde entonces dos años: las obras avanzaron, y aberraciones como el viaducto que afea la estampa del monasterio de Carboeiro y la de la catarata del río Toxa han dejado de ser líneas en el plano para ser agresiones reales; los caminos se destrozan una y otra vez por unas obras que han olvidado sus plazos de finalización, cuyo retraso en muchos casos se mide en años; y en medio de esta situación, aquellas propuestas para intentar compensar tanto daño en unas comarcas que solo verán pasar el tren, se han acallado. Y algunas cifras que se conocen no son halagüeños para que se puedan retomar en el futuro, de no existir fuertes ayudas públicas que permitan pensar en hacer reales aquellas iniciativas algún día.

En este sentido, basta mirar los datos hechos públicos por Fomento del primer año de utilización del Ave-lanzadera que une Madrid con Valladolid y Segovia: se puso en marcha el 26 de enero del 2009 esta línea, que un año antes había comenzado a funcionar entre Madrid y Segovia y se amplió entonces a la capital vallisoletana. De enero del 2009 a enero del 2010, un total de 430.000 viajeros han utilizado el trazado entre Madrid y Valladolid. La cantidad es significativa y son números que hacen pensar en la rentabilidad de la línea. Pero, ¿qué pasa en los recorridos entre Valladolid y Segovia? La cifra cae en picado, y son únicamente 40.000 viajeros. Es probable que algo similar ocurriese en un servicio de lanzaderas entre Ourense y Santiago: de no mediar una intervención pública que busque dotar a la comunidad de un servicio público, en lugar de la mera rentabilidad económica, se antoja difícil que las vías que destrozan la comarca puedan llegar a darle algún servicio en el futuro.