«La experiencia vivida justifica a la perfección el cansancio y el dolor que sufrimos»

La Voz

DEZA

El pasado jueves, varios grupos de peregrinos hacían un alto en el camino para descansar y reponer fuerzas. El lugar elegido fue el albergue de Castro Dozón, en una tarde poco soleada y donde la lluvia amenazaba con hacer acto de presencia, uno de los «enemigos» de los caminantes. Habían comenzado su ruta en Ourense el pasado lunes, pero ninguno de ellos se conocía previamente.

Uno de los grupos era de Valencia, otro de Sevilla, otro de Cádiz y entre ellos también había un matrimonio procedente de Bélgica. El único punto que tenían en común eran sus ganas de hacer el Camino de Santiago. Confiesan que cada día hacen una media aproximada de 20 kilómetros, lo que se traduce en seis o siete horas de caminata, pero aunque al finalizar cada jornada terminan con agujetas y bochas en los pies, todos coinciden en que «la experiencia vivida justifica a la perfección el cansancio y el dolor que sufrimos».

Aunque se trata de una experiencia increíble, también denuncian la mala situación de la señalización y el hecho de tener que hacer tramos del Camino por la Nacional 525. Añaden que «es muy peligroso ya que pasan muchos coches y a una velocidad excesiva».

Críticas al albergue de Dozón

En este caso, los grupos de peregrinos que llegaron a Dozón el jueves, se quejaban también de la mala situación del propio albergue, de la falta de agua, del mal olor, del mal estado de las instalaciones, del excesivo calor que hacía en las habitaciones, y al mismo tiempo afirmaban que «las habitaciones son como zulos porque tienen una falta de higiene total y apenas tienen ventilación».

Además, creen que es completamente injusto las condiciones del albergue, porque «nosotros hemos pagado por un servicio que no se nos está ofreciendo», confesó una de las jóvenes de Cádiz. Otro de los chicos de Valencia apuntó que «somos conscientes que un albergue no es un hotel, pero los albergues en los que hemos pasado las tres noches anteriores no tenían punto de comparación con este». A sus responsables les tocará ahora corregir cuanto antes las deficiencias denunciadas.