Crespo admite que solo el 53% del plan anticrisis se adjudicó en Lalín

O. P.

DEZA

Aller le recordó que empresas de fuera del municipio se llevaron contratos por 1,8 millones del fondo local

01 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El alcalde de Lalín, José Crespo, compareció ayer ante el pleno como había demandado en la anterior sesión el PSOE, para explicar las contrataciones a empresas de fuera del municipio en un proyecto «pensado para promover obra pública xeradora de emprego local», en palabras del socialista González Aller. Crespo comenzó criticando los enormes carteles informativos de las obras, de cuatro por tres metros y cuestan 950 euros más IVA cada uno. Y entró en materia, señalando que de 16 proyectos adjudicados en Lalín, siete van a empresas radicadas en el municipio; cinco a firmas dezanas; y cuatro a empresas de fuera de la comarca.

Con menos de la mitad de proyectos adjudicados a firmas de Lalín, Crespo apuró dos bazas: por un lado, la cuantía de cada proyecto, para sostener así que firmas locales recibieron contratos por el 53,04% del total del plan -próximo a 3,7 millones de euros-; y de otra parte, defender que «é exactamente igual falar de Lalín que do Deza», con lo que los contratos con empresas de la zona ascendieron al 80,29% del plan, quedando para las firmas de fuera de la comarca el 19,71%.

Fue tan férrea la defensa de esta fusión patronal , que en pleno debate con Aller el alcalde le llegó a plantear: «Logo vostede considera a Pena Caramés -empresa con domicilio en Silleda- de fóra de Lalín?». El alcalde insistió en que el Concello contó con empresas con amplia experiencia en el municipio, a excepción de Calfensa, que se encarga de ajardinar las rotondas. No obstante, explicó que se trata «da mellor empresa de xardinería en Galicia. As súas obras están para ver en Lugo», que es precisamente, la zona donde se radica la firma.

Como todos los municipios

Crespo Iglesias dijo que Lalín no hace nada distinto a los demás municipios, y puso de ejemplo a Rodeiro, «que contratou a firmas de Lalín como Decotec e Innova, que nunca traballaron en Lalín» ni se presentaron a concursos públicos, dijo.

En la réplica, Aller expuso que el plan pretendía fomentar el empleo local, y contar en cada municipio con firmas locales; recordó que en varios de los procedimientos negociados, el gobierno local ni siquiera dio oportunidad a empresas lalinenses de concurrir, al pedir todas las ofertas a firmas foráneas. El portavoz socialista defendió que el Concello, a través de la AED, debiera haber convocado a todas las empresas de Lalín e informarles del plan, abriéndoles la posibilidad de presentar ofertas. Fue duro en algún caso, como con la coruñesa Antalsis: «O seu único aval é ter paralizada unha obra emblemática varios meses e como premio se lle dan dúas obras», una la remodelación de la cubierta del pabellón: «Como sexa como a outra», ironizó. Crespo y Aller se enzarzaron en una polémica: el socialista mostró un acta que recogía la adjudicación de 14 proyectos por procedimiento negociado, y solo dos por concurso público; el alcalde dijo que todas las que pasaron de 200.000 euros fueron por concurso, e instó al secretario a remitir a Aller un escrito de qué obras fueron por concurso: «Vale un escrito do secretario?», planteó Crespo; rápido, Aller, en la respuesta: «E un acta vale?».

El BNG evitó «exercer de Quixote de ningún empresario» tal vez molesto por no ser incluido en la petición de ofertas. Vilariño dudó de que el plan genere empleo, y preguntó cuántos puestos crea y si son de Lalín, de la comarca o fuera. Crespo dijo que, en teoría, los planes de empresas dezanas generaban 150 puestos, y 22 los de fuera, pero en la práctica lo único que podrá suponer es no destruir más empleo. Pero encontró oxígeno en la pregunta de Vilariño, ya que pudo explotar su tesis de fusión, al señalar que en la oficina de empleo de Lalín no se distingue a los demandantes por municipios, en la misma línea que el Concello con las empresas.