En torno a 300 personas arroparon al edil en su homenaje

La Voz

DEZA

21 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Cerca de 300 personas concurrieron al homenaje a Camilo González Bodaño: autoridades, familia, amigos y funcionarios testimoniaron su cariño al concejal, en varios momentos embargado por la emoción. Con él estuvieron la mayoría de los ediles del gobierno; también el socialista Cristóbal Fernández, quien fiscalizó durante 18 años su labor desde la oposición; el conselleiro Agustín Hernández; el presidente de la Diputación, Rafael Louzán; los alcaldes de Cruces y Agolada; y su familia: su madre, María Bodaño -que recibió un ramo de flores en el almuerzo-, su hijo Lito con su esposa María, y sus consuegros.

Camilo González recordó con sus palabras a su esposa Pierina, «alma e motor dos meus impulsos naqueles incertos días, sin que lle fora posible chegar ata estas datas». A ella dedicó el homenaje «en proba do seu alento e do seu desvelo».

El concejal y teniente de alcalde recibió numerosos regalos: Crespo le impuso una medalla, y le hizo entrega de un pergamino, una placa y una metopa; también las tuvo de los alcaldes de Cruces y Agolada; sus compañeros en el gobierno local le regalaron un reloj y una retroexcavadora de juguete, con una inscricpión en la que señalan que siempre le recordarán «como o xefe da maquinaria municipal».

Todo eso sucedió el domingo. Porque ayer fue lunes, y Camilo volvió puntual a su puesto de trabajo: como hace cada día, desde 1979.