No sé si por las temperaturas más agradables, al menos en horario diurno. O quizás porque siempre hay una época del año en la que nos gusta desmandarnos un poquito y el entroido sirve de excusa perfecta, pero veo a la gente algo más sonriente estos días. Quienes derrocharon ayer buen humor, eso sí, tras paparse una suculenta comida fueron los mayores de Silleda. Estaban dispuestos a ponerse antifaces y gorros, a soplar matasuegras y lo que hiciese falta para disfrutar de la fiesta organizada en su honor. Fueron unas 150 personas las que acudieron al Coteliño a comer, a bailar y a disfrutar de las fiestas carnavaleras.
Un total de 34 alumnos de la escuela infantil Elfos de A Estrada acompañados por sus familiares visitaron las instalaciones del parque intercomarcal de bomberos de Silleda. La actividad les sirvió como preparación previa para meterse en el papel que interpretarán estos carnavales, en los que los alumnos se disfrazarán de bomberos y desfilarán en una carroza-camión. Los niños, de dos y tres años, pudieron subirse a un camión de verdad y de escuchar las sirenas de cerca. Lo que más les impresionó fue la bajada de los bomberos por la barra. Por otra parte, 25 niños de Elfos Parque visitaron las instalaciones y tuvieron la oportunidad de escalar el edificio y comprobar la potencia de las mangueras.
El museo Aller de Lalín acogió anoche un espectáculo de magia a cargo de Benjamín y cuentos con Celso Fernández.