El impacto inasumible del AVE

P. V. / M. G.

DEZA

La ministra viajera Magdalena Álvarez visitará hoy el tramo más sensible culturalmente que el tren ya alteró para siempre

04 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El viajero que sigue la ruta hasta la base de la Fervenza do Toxa se va asombrando por momentos cuando la vegetación le filtra sobre este monumento natural la plataforma del AVE en Pazos. El viajero que sigue la ruta por la parte alta para observar el espectáculo único de la caída libre del agua desde el mirador se queda estupefacto ante el protagonismo principal que adquiere la nueva línea ferroviaria en la estampa.

La ministra viajera de Fomento, Magdalena Álvarez, seguramente no se fotografiará hoy en la fervenza devaluada. Ni en el Carboeiro devaluado por la misma plataforma que lo encuadra en su parte superior. Ni con la iglesia de Ansemil enmarcada, a más distancia, en el paisaje por el ángulo que conforman el viaducto del AVE y la línea de alta tensión de Redesa.

Es la otra cara del AVE. La que ni el diseño ministerial ni el vanguardismo turístico municipal (que tendrá que cambiar el cartel de Silleda y añadirle la línea ferroviaria) ni la rebelión de las masas contra la agresión (seamos justos y citemos a Olaia que aludió al fuerte impacto) ni nadie que trascendiera con fuerza mínimamente consistente hizo nada.

La ministra viajera visita la extraordinaria obra de ingeniería que atraviesa el Deza. Y la visita en el tramo culturalmente más sensible al dejar la estructura ferroviaria condicionado para siempre la imagen de los valores más importantes y, sobre todo, los más reconocidos y de referencia para Silleda y la comarca dezana en general. Todos miramos para otro lado. Quizá batallas perdidas como la de Redesa minan definitivamente las expectativas de la población ante cualquier obra supramunicipal. Principalmente, al ver con desasosiego como la alta tensión se apartó cerca de A Carixa para dar paso al tren.

Quizá algún día el AVE pare en Lalín o sirva a trenes de cercanía. Para eso es básico que cruce el Deza. Eso y la ingeniería no se discuten. La falta de sensibilidad y los impactos sin retorno es lo que duele. No en vano algo que lleva ahí miles de años seguirá pero con un tren colgado como una telaraña.