Se vende piso por escasez de trabajo

DEZA

Una familia vende su vivienda en Lalín para librarse del agobio de una hipoteca que los asfixia, en una época de carestía en la que falta empleo y los sueldos son bajos

20 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Eduardo Balcázar y Yoleida González venden su hogar y el de sus hijas por 120.000 euros. Una decisión que no les gusta, pero a la que se ven abocados para librarse del yugo de una hipoteca que, en esta época de crisis y con un panorama laboral desolador, les asfixia. La pareja compró su casa en el 2003. Un piso en la calle C, del ambulatorio lalinense. El edificio rosa, construido por Framiñán, tiene una factura impecable, unas calidades que saltan a la vista. Un piso de 81 metros cuadrados, dos habitaciones, un baño, cocina independiente, a los que se añade una terraza de lujo y un trastero de doce metros cuadrados y tres metros de alto, al que Eduardo dotó de dos niveles y que «es casi como un piso chiquito como muchos que hay por las grandes ciudades».

El matrimonio, de origen venezolano, tiene dos hijas. Cuando compraron los dos tenían un empleo que podían considerar indefinido y, como comenta Eduardo, «era casi tonto estar pagando un alquiler porque por un poco más ibas amortizando uno que sería tuyo». Compraron el piso «porque era el que más nos gustaba, nos ofrecieron este que era el único que quedaba y nos metimos, pusimos unos ahorros, dinero que trajimos de Venezuela», señalan.

Ahora la situación es diferente, hace poco se llegaron a encontrar los dos sin trabajo y con tres cuotas de hipoteca sin pagar. El banco les dio facilidades, la posibilidad de bajar la cuota, reunificarla, pero dada la situación prefieren, con dolor de corazón, vender el piso y irse a vivir de alquiler. «Estaríamos más tranquilos», dicen.

En estos momentos Eduardo cuenta que tiene dos trabajos que le dan para ganar lo que antes con uno, mientras su mujer sigue buscando empleo. Lo que quieren es vender para ahorrarse la angustia de encontrarse otra vez con la imposibilidad de afrontar las cuotas. Lo peor, comenta Yoleida es «no dormir por las noches, no encontrar una solución por más vueltas que le das y saber que aunque no sea ahora, tienes una hipoteca a treinta años y si esto sigue tan mal se puedes volver a ver sin dinero y perdistes lo que invertistes hasta ahora».

Eduardo comenta que «tenemos una casa en Venezuela y si la vendiésemos, entonces sí tendríamos dinero para comprarnos un piso aquí, de una vez y ya no andar con estos miedos y estos males».

Reconocen que en estos tiempos de crisis no es fácil vender un piso. Para ello han acudido a Framiñán. Señalan que «confiamos en ellos y sabemos que si no lo consiguen ellos no lo consigue nadie».

Desde que compraron el piso no cambió solo el mercado laboral. Eduardo subraya que «antes los pisos iban subiendo de valor, ahora bajan y lo único que sube es lo que le debes al banco». Señala Eduardo que «el piso tuvo una tasación inicial de 130.000 euros, que ya no es la misma de ahora. De su casa destacan que «está como si lo fueras a estrenar» y su excelente ubicación «tienes al lado el ambulatorio, el colegio de los niños y aunque está a un paso el centro, si quieres salir de Lalín ya lo haces por la Ronda Este y acceder al resto de las carreteras de forma rápida y sin tener que meterte en el casco». Los electrodomésticos son negociables. Para esta familia venderlo sería «vivir más tranquilos» y no descartan llegado el caso un canje por otra vivienda, como posibilidad si es que no consiguen venderlo como desean.