Indega afronta la crisis con reducción de personal y ajustes estructurales

La Voz

DEZA

La cooperativa Indega de Silleda va a afrontar un proceso de reestructuración profunda para hacer frente la crisis que atraviesa y que tiene su punto de alerta en el momento en que dejó de ser primer comprador de leche y perdió capacidad negociadora en la financiación de su deuda. Lo avanzó la directiva en la noche de ayer a los socios, de cuyo respaldo dependía la aplicación. El plan que busca la salida a la crisis es también la respuesta de la directiva a la Consellería de Medio Rural que había condicionado su respaldo al acceso a líneas de ayuda oficial, como del Igape, a que se acometiera un plan de viabilidad con respaldo de los socios. Los números rojos de la cooperativa se situaban sobre el millón de euros en datos que la directiva había avanzado en algunas de las asambleas de este año cuando anunciaron el plan de financiación que venía a dar tranquilidad al colectivo y que se rompió con la decisión de Río de no aceptar su leche como primer comprador.

El plan es necesario, aunque la situación «non é de quiebra nin de suspensión de pagos nin caótica, para preocuparse», según precisa el presidente de Indega, José Rey Colmeiro quién sí asegura que el dejar de ser primer comprador supuso a Indega «un trastorno importante» y se trata de resolverlo con medidas estructurales profundas.

El plan incluye múltiples acciones de choque. Una incide directamente en redimensionar la plantilla a las necesidades reales. La directiva explicó a los socios que habrá un ajuste entre un 15% y un 20%, que en la práctica supone la reducción en dos o tres operarios.

El ajuste laboral viene propiciado también por ajustes estructurales y de servicios buscando dar a la cooperativa rentabildidad en todas sus secciones y apostando por nuevos servicios e implicación de los socios.

En esta línea de ajuste «a novos tempos» entran cuestiones ligadas a reajustes en servicios actuales, en búsqueda de otros nuevos y en que los que ofrece la cooperativa encuentren aceptación entre la mayoría de los socios. Indega no redujo el número de socios tras la crisis con Río. Sí hubo bajas en la entrega de leche porque, según reconoce el presidente del colectivo, algunos «cabrearonse moito coa industria e deixaron de entregarlle o leite».