Las sorpresas de la Feira do moble

DEZA

En el certamen estradense se puede comprar un sillón de dentista con ochenta años, una isla de cocina para matar de envidia a Arguiñano o una escultura de Vila-Verde

09 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La Feira do Moble de A Estrada no sólo es el escaparate de las nuevas tendencias del sector en el noroeste peninsular. Es, además, una caja de sorpresas. Los exploradores más tenaces podrán descubrir múltiples curiosidades entre el centenar de expositores que participan en la vigésimo segunda edición de la cita.

En la sección de antigüedades hay mucho por descubrir. Antigüedades Maruja exhibe un equipo de dentista con sillón y escupidera de hace ochenta años. Un armazón de madera para secar la ropa sobre el brasero y una artesa para amasar el pan de la aldea con 130 años de historia son otras de las reliquias que ofrece la empresaria, María Seijo. Un parque infantil con un siglo de vida y un juego de la rana de mediados del siglo XX destacan también entre un paraíso nostálgico de carros, lagares, alambiques y máquinas de coser Sigma.

Restauraciones Bravo ofrece mueble gallego resturado: armarios de castaño de paños enteros, arcones de caoba roja construidos en una sola pieza y chineros en nogal negro que ya casi no se encuentran. La firma, que suma 18 años de experiencia en la restauración de muebles, puede presumir de haber recuperado un diván de una casa nobiliaria de Sada que fue utilizado por la reina Isabel II en una visita a Galicia. «Este es un trabajo que requiere mucha paciencia. A veces te enamoras de las piezas y de la vida que han tenido», explica Rosa Sande. «Restaurar un mueble nunca es tan caro como adquirir una antigüedad», anima a quienes tengan la suerte de atesorar piezas de mueble rural gallego.

A su vera, Fernanda Fonseca ofrece porcelana china de los siglos XVIII y XIX, vajillas de la Compañía de las Indias, relojes de oro y platería.

Por su parte, la asociación benéfica La sal de la tierra vende antigüedades con fines sociales. Los fondos se destinan a financiar un comedor social y una casa de acogida que el colectivo regenta en Vigo. Un despacho de notario de castaño macizo fabricado en Santiago, un aparador francés de roble y una cuna-balancín de nogal de los años 20 son tres de sus reliquias.

Pero no sólo lo añejo despierta pasiones en la Feira do moble. También lo hacen, por ejemplo, las cocinas funcionales. Corral y Couto exhibe una que le pondría los dientes largos al mismísimo Arguiñano. La cocina, en madera de nogal macizo, incluye una isla central con freidora, vitrocerámica y plancha de acero incorporada. Lavavajillas, barra para el desayuno, cajones de servicio a la zona de cocción y plateros a la zona de comedor, despensero-gourmet, persiana en acero para esconder los pequeños electrodomésticos, panera, especiero, cubo de basura para separar cinco tipos de residuos diferentes y nevera con dispensador de hielo hacen de la cocina el sueño de cualquier gourmet .

Llama la atención además el despliegue de color en algunas cocinas: en rojo y negro, en blanco nuclear o con encimeras en rosa fucsia, para sentirse al fogón como una Barbie.

La firma peruana J. C. Artesanías ofrece muebles fabricados con las vigas de pino de Oregón llevadas desde Estados Unidos a Perú para construir las casas coloniales. Las vigas, tras los tratamientos adecuados, se convierten en vistosos aparadores pintados con motivos coloniales.

La feria ofrece, además, mucho arte. El escultor estradense Manuel Vila-Verde exhibe raíces fantasmagóricas convertidas en pies de mesa, troncos pétreos con cajoneras de madera y jamones de piedra al dente .