El tramo ferroviario Carballiño-Santiago, donde se encuentra el túnel de Abeleda de 2,6 kilómetros y el viaducto del Ulla, fue inaugurado por Franco en 1958
27 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.En estos tiempos en el que el avión es de uso cotidiano, en los que dar la vuelta al mundo puede ser cuestión de pocos días hablar de trenes y de viejos túneles suena a nostalgia. Parece que han pasado siglos pero solo transcurrieron unas pocas décadas. El 8 de octubre de este año se cumplen cincuenta años de la inauguración del tramo ferroviario O Carballiño- Santiago de Compostela. Un acontecimiento que desplazó hasta aquí al General Franco que presidió los actos y que siguieron de cerca vecinos de la zona, especialmente los que trabajaron en la obra.
Con la apertura de la línea al tráfico se estrenaba también el túnel de O Foxo do Cabrito, más conocido como el túnel de Abeleda, en Silleda, tras treinta años de arduos trabajos. Unas labores que se iniciaron en 1928 y se prolongaron hasta 1958.
En la tardanza de las obras de este tramo tuvo mucho que ver la orografía del terreno y las circunstancias de España que en medio de todo esto sufrió una Guerra Civil que paralizó los trabajos durante unos años. Hoy en Abeleda se construye otra obra importante propiciada por el ferrocarril, el viaducto do Deza de 915 metros.
La historia del túnel fue recogida por Amparo Blanco Varela y José Luis Mato Cachafeiro que recogieron además los testimonios y los recuerdos de muchos de sus protagonistas trabajadores todos ellos en mayor o menor medida y en diferentes puestos de esa obra magna y titánica para la época.
En la comarca dezana el tren se encuentra viniendo de Ourense con el túnel de Abeleda que nace en la provincia ourensana y acaba en la de Pontevedra. El túnel tiene 2.606,10 metros y fue realizado íntegramente a mano por cientos de operarios. Una obra que nos imaginamos revolucionó la comarca y que habría de causar en la época tanto impacto. Hoy, medio siglo después, la comarca vive de nuevo otras obras también importantes ligadas al ferrocarril. Una nueva modernización que llega cincuenta años después de la mano del AVE.
Recorrido
Quedamos en el tren que entra en Deza por el túnel de Abeleda y siguiendo este recorrido se encontraba con una primera estación: la de San Xoán de Vilanova. La bajada alcanza aquí, según datos recogidos por Blanco Varela y Mato Cachafeiro, el 1,4% y atraviese en este tramo cinco túneles. El de Abeleda, el de Vilar, Navallo, Pontenoufe y A Xesta. El más largo, con 550 metros de longitud es el de Pontenoufe y el más corto, con 97,90 metros, el de Navallo. Desde esta estación a la de Lalín, de Botos, hoy casi abandonada y que esos tiempos abría sus puertas dando paso a la modernidad.
Tras esos dos kilómetros en horizontal entre las dos estaciones se acentúa la bajada en dirección a la estación de Taboada a la que se entra a través del viaducto do Deza de 131 metros de largo y 40 de altura. En este trayecto se atraviesan diez túneles cortos: de Sestelo, Ribeira, Carballude, Donsión, Laxe, O Castro de Prado, Liñares, Toxos y Ponte Taboada. Desde aquí hasta la estación de Silleda hay otros cuatro túneles, el mayor de ellos de 347 metros y de la de Silleda a la de Bandeira el viaducto sobre el Toxa y los túneles cortos de Ocastro, Campomarzo y Abades.
Las minas de Campomarzo disponían además de un cargadero que le daba servicio de forma directa. Durante muchos años esta empresa fue la única de Galicia homologada por Renfe para suministrarle Balastro para las vías.
La vía sigue de Bandeira hasta Ribadulla atravesando once túneles y el viaducto del Ulla con 219 metros de largo y 86 metros de altura. Unas obras que dieron trabajo durante décadas a un sinfín de operarios de la zona, especialmente las del túnel de Abeleda donde trabajaron especialmente vecinos de Abeleda, San Cosme, a Xesta Doade o Vilanova, entre otros muchos.
Hablamos de un túnel de casi tres kilómetros de longitud que exigió un esfuerzo titánico y que se realizó totalmente a mano. La falta de tecnología y de recursos se suplía en aquel entonces con mano de obra convirtiendo el túnel en un trabajo casi artesanal.