La zona de Deza y Tabeirós-Montes celebraron estos días sus procesiones, actos y oficios religiosos tradicionales de la Semana Santa. Son modestas, no atraen apenas turistas pero guardan y alimentan el fervor popular de los fieles. En Cerdedo cuentan con una de las celebraciones más ancestrales, la procesión del Santo Entierro, con el Desenclavo y su Cristo articulado. El pasado viernes, la climatología no ayudó mucho, y la afluencia de fieles y vecinos bajó respecto??a??otros años. La imagen del Cristo clavado tiene más de 200 años, y también es muy antigua la de La Dolorosa. Predicó el sermón del Desenclavo el reverendo José SánchezPiso. En la procesión, que realizó en corto recorrido en torno a la iglesia, participaron catequistas como figuras vivientes: la Virgen, San Juan, La Samaritana o La Verónica
En la localidad dezana de Silleda se vivió una procesión, de Los Dolores, recuperada hace un par de décadas, y que organiza una cofradía integrada por mujeres, aunque los hombres siempren se apuntan para ser costaleros. La tarde era fresca pero animaba a los fieles a participar. En la comitiva se integraban autoridades municipales y de los cuerpos de seguridad, y representantes de todos los colectivos sociales. La procesión se puso en marcha al atardecer, y recorrió algunas calles del pueblo acompañada por una banda de música.
También resultaba desapacible la tarde en A Estrada, donde el viernes salió finalmente la procesión del Santo Entierro, o de los Dolores. Eran dos las imágenes tradicionales de esta procesión, el Cristo yacente y La Virgen. La iglesia se llenó durante la misa previa, y la procesión, con bastantes fieles, salió en dirección a la Puerta del Sol, para realizar después el recorrido de vuelta. Los tambores marcaron el paso y también el silencio.