Usuarios del pabellón de Lalín reiteraron, en la tarde de ayer, fuertes críticas ante la desatención que padecen las instalaciones en horario de tarde, una circunstancia que también habían expresado el pasado mes de noviembre. Sin embargo, lejos de solucionarse, indican que la situación ha empeorado aún más, y señalan que en lo que va de mes la oficina de atención al público ha permanecido casi todos los días cerrada desde las 15.30 horas -momento en que empiezan a llegar los escolares de los centros educativos que emplean el pabellón- hasta las 18 horas, cuando empieza su trabajo la monitora de aerobic, que atiende también la oficina.
Esta circunstancia imposibilita a los usuarios concertar el alquiler de pistas y de las instalaciones durante buena parte de la tarde, pero provoca además que alumnos y docentes de los institutos y del colegio Sagrado Corazón que utilizan las instalaciones en este horario no tengan a quien dirigirse para reclamar cualquier tipo de ayuda o colaboración durante su práctica deportiva. Fuentes consultadas indicaron que en los últimos días, alumnos de uno de estos centros educativos que llegaron al pabellón para dar su clase de educación física, se vieron obligados a dar media vuelta al estar cerrada la puerta de acceso al pabellón; también existe algún caso en que docentes telefonearon a empleados del pabellón que estaban fuera de su horario laboral para que acudiesen a abrir las instalaciones y poder dar clase.
El pabellón de Lalín es atendido durante toda la jornada por un total de cinco personas, puesto que el horario comienza a primera hora de la mañana y concluye hacia la medianoche, cuando terminan los partidos de la liga local de fútbol sala. En alguna ocasión, la puerta de acceso no se cerró al mediodía, lo que provocó el destrozo del teléfono de monedas situada junto a la oficina de atención al público.
El alcalde de Lalín, Xosé Crespo, en su defensa de la gestión privada del nuevo multiusos, llegó a afirmar sobre el pabellón que «cando hai unha baixa, quedamos sen xente no pabellón». Por el momento, sin embargo, el gobierno local no ha explicado la reiterada desatención de las instalaciones, pese a que las críticas son continuas.