«Si compras una obra no es tuya, no te puedes apropiar de las ideas»

DEZA

Entusiasta del minimalismo, el presidente de la fundación R. A. C. ha decidido abrir al público su particular patrimonio artístico

21 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

La colección de Carlos Rosón, que ahora está depositada en la fundación que preside, cuenta con más de 250 obras de 140 autores.

-¿Cuáles son los contenidos de la colección?

-La iniciamos en 1993. Como pasa muchas veces en el coleccionismo, empiezas a comprar cosas que te gustan pero sin un criterio o línea determinada. A partir del año 94 o 95 ya nos fijamos una pequeña estrategia. Decidimos iniciarla con el grupo El Paso, el movimiento más representativo en el arte contemporáneo español. Y a partir de ahí fuimos resolviendo un poco las etapas del arte español, siempre consiguiendo obras muy representativas. Esto lo estuvimos coleccionando como hasta el año 98 y 99. En esa época, como consecuencia de un viaje que habíamos hecho al Guggenheim de Bilbao empezamos a ver otro tipo de arte distinto. Nos planteamos que no tenía mucho sentido limitarnos sólo a comprar arte español. Y empezamos a visitar ferias, ver museos y conocer otras cosas y a abrir la colección a artistas internacionales. Desde el 2000 estamos comprando más arte internacional y ahora supera al español. En la colección hay pintura, escultura, fotografía, instalaciones y la mayor cantidad de obras pertenecen a los últimos cinco años... Lo que menos tenemos es vídeo.

-¿Dónde compran?

-Compramos en galerías básicamente, tanto en ferias como fuera. Alguna vez hemos comprado alguna cosa en subasta, porque si quieres piezas de un momento determinado que ya ha pasado es la única posibilidad que tienes de conseguirlas.

-¿Y alguna vez se ha enfrentado en alguna de ellas a algún coleccionista conocido, pongamos por ejemplo la baronesa Thyssen?

-No, normalmente como compramos en subastas en el extranjero, lo hacemos por teléfono.

-Particularmente, ¿cuál es la etapa que más le gusta de su colección?

-Lo que más me gusta del arte contemporáneo es el minimalismo y todas las piezas que tenemos que responden al arte minimal son mis favoritas.

-¿Alguna obra que se le haya resistido más de la cuenta?

-Por decir una, me costó mucho conseguir una obra de Olafur Eliasson, uno de los artistas más interesantes del momento, porque los grandes coleccionistas están pendientes de él. Pero una de las últimas compras que hicimos fue una lámpara suya.

-¿Por qué una fundación?

-En el mundo del arte eso del coleccionismo a veces se tiene con cierto ocultismo. Hemos decidido lanzarnos y crear una fundación porque nos parecía que además de coleccionar estaría bien hacer algo más por el arte. Nos apetecía tener contacto con los artistas, relacionarnos con ellos... Entonces entendíamos que para eso que queríamos hacer -con este primer proyecto, una residencia de artistas- básicamente funcionaba mucho mejor si teníamos una fundación que a título individual. Ese fue un poco el motivo. A partir de ahora tenemos más ideas para hacer, que iremos poco a poco en la medida de nuestras posibilidades realizando.

-¿En qué otros proyectos piensan?

-Estamos pensando en un proyecto para convocar un concurso de jóvenes comisarios, que pongan en relación obras de nuestra colección con otras de artistas que no están en ella. Y hacer una exposición.

-Y también habrá muestras sobre su colección.

-Exacto, posiblemente cuando se desmonte alguna exposición y hasta que se monte la siguiente, cogeremos algunas partes, buscaremos algún tema en la colección, pues como la arquitectura, o la luz y la sombra, el minimalismo o lo que sea, y haremos en ese espacio una pequeña exposición.

-¿Cómo funcionarán las residencias?

-El primer invitado es Jonathan Hernández. Una de las cosas que hemos planteado es que los artistas no tengan galería en España o no hayan incluso expuesto en España. Jonathan es una excepción, porque sí tiene una galería en España, pero es un artista que siempre nos interesó. Había una relación a través de la comisaria, Issa, amiga común, y nos pareció que en este primer proyecto, ya que nos metíamos en algo desconocido, sería bueno ir de la mano de alguien. En general, la estancia de cada artista dependerá de su proyecto. La idea es que venga, conozca la ciudad y vea lo que le puede interesar de Pontevedra o Galicia, lo que queremos son proyectos basados en el lugar, porque no es lo mismo estar haciendo un trabajo en Galicia que en Sevilla. Luego se hará la exposición y un catálogo.

-¿Es difícil dar el paso para abrir una colección particular al público?

-Nosotros consideramos que compras una obra, pero la obra no es tuya, es de la sociedad. No te puedes apropiar de las ideas o de las obras. Nosotros siempre que nos han pedido en el IVAM, en el Reina Sofía, o en el Guggenheim piezas de nuestra colección, las hemos prestado. Muchas de las obras que tenemos de artistas españoles han estado en exposiciones que se han hecho, también en el Musac de León o en el Marco.

-¿Y en Pontevedra?

-En Pontevedra no porque no se ha hecho nada.

-Lo de ser coleccionista suena a rara avis en Galicia.

-Bueno, conozco a algunos coleccionistas, no sé si hay más. Los que conozco son muy pocos, como cuatro o cinco que tienen una colección con cierto peso. Luego supongo que hay gente que comprará arte. Pero creo que el coleccionismo no es comprar arte, es otra cosa. Es tener una idea e intentar hacer un paquete de cosas. Ahora por ejemplo el Marco va a hacer el año próximo una exposición con obras de colecciones gallegas -el comisario es Fernando Castro- y un poco por lo que pregunté ha venido a ver como cuatro o cinco colecciones.

-¿Hay relación con ellos?

-A veces coincidimos en ferias pero no es algo tan exclusivo como para que queramos las mismas cosas y además cada colección va por un lado. No conozco las otras colecciones, sólo una de ellas sé lo que tiene y sí que en algunos puntos coincidimos, básicamente en el nombre de los artistas o en la época en la que nos interesan las obras de ese artista. Pero no creo que haya ninguna competencia todo lo contrario. Es bueno.

-Otro tema tabú para muchos es el valor del arte.

-La verdad es que el valor del arte es muy difícil saberlo. Nosotros podemos saber cuánto nos ha costado lo que tenemos, pero el cuanto valdría ahora es muy complicado. Habrá piezas que no valen nada, porque son artistas que luego no han tenido una trayectoria buena y otras que su precio está cambiando constantemente. El buen arte siempre se revaloriza.

-¿Qué momento vive el coleccionismo fuera de Galicia?

-Mi referencia es que en las subastas se está vendiendo todo y a unos precios mucho más caros que hace un par de años. La semana pasada estuvimos en la feria de Londres y un gran número de obras estaban vendidas, y no las más baratas precisamente. Creo que en el mundo del arte está entrando mucho coleccionista. Igual que en la economía hay una serie de países como China o países del Este, donde evidentemente hay mucho más rico que antes, pues creo que esa gente una gran parte de su inversión la esta derivando al mundo del arte. Ya hay una feria en Sanghai, y en otras como Basilea o Miami, ves mucho coleccionista ruso, chino... E incluso hay subastas específicas de arte chino. Y todo hace que esté subiendo, y demasiado deprisa. Por eso creo que hay que ser muy selectivo en las compras. No hay que tener un Picasso, lo importante es saber qué obra de Picasso tienes. Entonces hay que intentar siempre conseguir una buena obra de un artista, creo que son mas importantes las obras que los nombres.