El Arrebato cantó a la nevera pero no al Sevilla

La Voz

DEZA

26 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

El Arrebato lo dio todo en A Estrada. La plaza del Concello estaba abarrotada desde antes de la medianoche. Los fans se agolpaban frente al escenario para ver de cerca al saleroso Javier Labandón, que desde el primer momento hizo honor al nombre del grupo. El Arrebato es el apodo cariñoso que la abuela gaditana del cantante le puso de niño por su carácter inquieto. En el escenario, el grupo es igual. Es como un tornado que arrasa con todo y que con su música de raíces andaluzas consigue meterse en el bolsillo a abuelos y nietos. En el concierto en A Estrada, el grupo derrochó energía y logró conectar con un público que, pese a no haber pagado entrada, no se movió de la plaza hasta que el torbellino cesó. El Arrebato ofreció un repertorio con sabor a Los Chichos y a Camarón. Buscó la interacción con el público y -pese al marcado acento andaluz del cantante que hizo ininteligibles algunas frases para muchos espectadores- la consiguió. Su tema más sonado, el de la nevera, lo dejó como broche final. El otro más reclamado, el himno del centenario del Sevilla, no llegó a sonar. Las dos banderas del equipo andaluz colocadas en el escenario despertaron las ilusiones de muchos fans. La Copa del Rey conseguida el sábado hacía previsible el cántico. Sin embargo, pese a las peticiones a gritos, no hubo lugar. El público le perdonó. El Arrebato sudó la camiseta y el cantante, en respuesta a los aplausos, terminó arrodillado.