Querido papá

MARTA FERNÁNDEZ

DEZA

CARTA ABIERTA | O |

14 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

EMPRENDISTE tu último viaje; el más largo para ti y el más duro para nosotros, y como siempre que te ibas de viaje, fui a llevarte al «aeropuerto». Allí te dejé en la «terminal de Lavacolla» esperando un avión para irte, posiblemente, al Caribe. No me sentí hasta ahora con fuerza ni ganas de escribirte algo y ya que hubo algunas personas que se adelantaron, no voy a hablar de cosas que ya dicen ellos, ni de todas tus virtudes, porque, por supuesto, no me llega la columna. Voy a comentar algunas de las cosas que te hacían ser diferente, una de ellas, que te fuiste sin rastro de enemigos, y otra tu optimismo, tus ganas de vivir, de disfrutar. Durante tu vida aunque corta (muy corta) NUNCA te privaste de hacer las cosas que te gustaban, como ir de viaje, hacer fiestas en nuestra casa¿ No sabes cuanto me alegro de todo lo que disfrutaste, de cada uno de tus viajes. Es la tranquilidad que nos queda, ver cómo supiste aprovechar tu tiempo, que como ya dije antes, aunque corto, intenso, gracias a esa generosidad que tenías contigo, con nosotros y en general con la gente que te rodeaba. El otro día en el hospital te dije que te quería mucho, no quería decírtelo, porque me sonaba a despedida, cuando aún no imaginábamos este desenlace, pero ahora me quedo satisfecha; de todos modos, me imagino que no hacía falta decirlo, que ya lo notaste en todos estos años. Sabes que tengo una debilidad especial por ti, es más, y esto sí que nunca te lo dije( nunca es tarde) fuiste y eres la persona que más quiero en mi vida. Que yo, mamá, Diego y tus amigos te queríamos no es nada nuevo, pero ¿viste cuánta gente fue a despedirte? Sabíamos que había mucha gente que te quería, pero la verdad es que esta muestra exagerada de cariño nos pilló desprevenidos a todos, incluido a ti, así que en tu nombre y desde luego en el mio aprovecho para dar las GRACIAS a todas las personas que estuvieron estos dos meses pendientes de nosotros, y sobre todo esta última semana que no nos dejaron ni a sol ni a sombra. No existen palabras suficientes para agradeceros a todos vuestro tiempo, vuestra atención y vuestro cariño. Me gustaría hacer una mención especial a dos personas, a Marta, por cuidarte y mimarte y darte el mismo cariño que le hubiera dado a su padre, y a Laura por estar pendiente de mamá y de mi las 24 horas del día. Seguro que se me olvidan mil cosas pero acabo como empecé, diciendo, querido papá, hasta luego.