EL CRISOL | O |
25 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.CONCLUYEN HOY las fiestas patronales de As Dores de Lalín. Unas jornadas pasadas por agua, porque la naturaleza es imprevisible; de modo que, según confesaba el alcalde Xosé Crespo en el chupinazo que el pasado viernes abría As Dores, en las fiestas lalinenses llueve y escampa alternativamente, por lo que según el calendario crespiano este año tocaba mojarse. Y a fe que los lalinenses y visitantes que cumplieron con As Dores se mojaron. También se mojaron las orquestas y los grupos foráneos que amenizaron estas cinco jornadas. Aunque a estos últimos les cueste más aguantar el chaparrón, y si no, que se lo pregunten a la comisión de fiestas que el viernes se tuvo que emplear a fondo para convencer a los músicos de Sidonie de que a Lalín habían venido a tocar, e iban a tocar. Y tocaron. Mejor lo llevaron Efecto Mariposa , que alababan la resistencia de su menguado público. Lalín ha tenido unas fiestas pasadas por agua porque la tecnología no ha llegado a dominar los cirros, cúmulos y estratos a los que cantaba Alberto Pérez en La Mandrágora, y continúa siendo Santa Clara la intercesora en estas cuestiones, que por lo que se ve, a veces escucha y otras deja al cielo descargar sobre la capital dezana. La tecnología, que no llega a frenar la lluvia, sí que alcanza a los fuegos artificiales: un mando a distancia sustituye al chisqueiro , y acaba con aquellos gestos raros de los alcaldes en los balcones consistoriales, temerosos ante la fuerza del chupinazo. Porque con la pólvora no se juega, y en ocasiones los rostros munícipes a las claras lo demostraban. Y sin foto con chisqueiro , y sin chupinazo que lanzar, se queda sin una de sus funciones principales el arengario del nuevo consistorio de Lalín: salvo que se recupere la tradición, mientras se busca para los cielos encapotados una protección más vanguardista y aconfesional.