Parada escolar a la intemperie

Rocío García Martínez
Rocío García A ESTRADA

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

Crónica | Transporte polémico en A Estrada Una madre reclama una parada del bus en Vilaboa (Codeseda) para evitar que sus hijos tengan que esperar el transporte escolar en un descampado situado a 300 metros

12 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Una madre estradense ha reclamado a la Consellería de Educación que habilite una parada del transporte escolar en la aldea de Vilaboa (Codeseda). La mujer, Belén Picallo, pretende evitar el desplazamiento de sus hijos de 3 y 4 años hasta la parada más cercana, situada en un descampado a 300 metros de la vivienda familiar en el que falta una marquesina y sobra un vertedero de inertes. El conflicto por el transporte comenzó el curso pasado. Entonces, la parada más próxima estaba en la carretera general, en el lugar de A Portela, a unos 800 metros de la residencia. Belén Picallo trasladó el problema a la delegación provincial de Educación, que estudió el asunto con la empresa responsable del transporte escolar, La Estradense, y tomó la decisión de crear para este curso la parada situada a la entrada de la aldea. Según explicaron ayer fuentes de la Consellería, éste es el punto más cercano a la vivienda al que puede acceder el autobús escolar. En la misma línea se pronunciaron los responsables de la empresa de transportes, que indicaron que la carretera tiene sólo 2,5 metros de ancho y aseguraron que si el autobús entrase en el núcleo de Vilaboa tendría muchas dificultades para girar y regresar a la carretera general. La familia afectada no está conforme con la solución. Asegura que la parada sigue estando demasiado lejos e insiste en el peligro de que dos niños tan pequeños esperen el autobús en un descampado. Según Belén Picallo, las dimensiones del vial son suficientes para permitir la entrada a la aldea del microbús que realiza habitualmente el recorrido. La afectada asegura que la anchura de la carretera es la misma desde la carretera general hasta el descampado que desde éste hasta la vivienda familiar, por lo que no encuentra razón para obligar a los niños a desplazarse. Por su parte, el portavoz de la empresa, Benjamín Donado, indicó que, aunque las dimensiones del vial que comunica la carretera general con la aldea lo hacen inapropiado en su totalidad para el tránsito de grandes vehículos, la pista que serpentea entre las casas de la aldea resulta especialmente complicada y peligrosa, por lo que Educación descartó a finales del curso pasado la posibilidad de fijar la parada a las puertas de la vivienda después de estudiar el trayecto. Durante el curso 2005-2006, Belén Picallo tenía un sólo hijo escolarizado que tuvo que acercar diariamente hasta la parada de A Portela. Este año, la mujer tiene otro hijo matriculado en el mismo colegio, el centro de educación infantil Cabada Vázquez de Codeseda, y no está dispuesta a trasladar a los dos chavales ni a la antigua parada de A Portela ni a la nueva habilitada en el descampado a la entrada de Vilaboa. Desde el inicio de curso, a la espera de una solución más convincente, Belén Picallo deja a sus hijos directamente a la puerta del colegio de Codeseda.