Reportaje | Los efectos de la normativa antitabaco Todos los locales menores de 100 metros se han declarado de fumadores y apenas media docena del resto cumplen con una ley que tiene «quemados» a los hosteleros
09 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La nueva ley antitabaco no convence en A Estrada ni a hosteleros ni a clientes. Los primeros temen la huída de los segundos y estos, si son no fumadores, se quejan de la escasez de locales sin humo y, si fuman, se sienten amenazados igual. En la práctica, en el municipio apenas ha habido cambios. Ocho meses después de la entrada en vigor de la ley, en A Estrada no hay un sólo pub, cafetería o discoteca completamente libre de humo. Todos los establecimientos con menos de cien metros se han agarrado a la opción de convertirse en locales de fumadores. Alguno intentó colgar el cartel de prohibido fumar, pero la reacción de la clientela le hizo cambiar de opinión. Por su parte, los bares y pubs con más de cien metros, se resisten a prohibir el consumo de tabaco y piensan más en hacer apaños para reducir dimensiones y orientarse hacia la clientela fumadora que en acometer las reformas precisas para habilitar zonas para fumadores y no fumadores conforme a los requisitos legales. Es el caso de la cafetería Nicol¿s, por ejemplo. Según explica el gerente, Nemesio Rey, el acondicionamiento de áreas independientes para fumadores y no fumadores exigiría una compleja y costosa reforma del local, por lo que los retoques para recortar el espacio destinado al público se convierten en la opción más conveniente. Muchos otros esperarán a que se defina la normativa autonómica. «Antes tampouco se podían ter máquinas expendedoras de tabaco en locais con menos de 100 metros e agora sí. Aínda pode haber máis cambios e non te vas meter nunha obra desta categoría para que despois cambie a lei», explica Alfonso López, de la discoteca Tattoo. Como muchos otros empresarios, López es partidario de la prohibición total de fumar en todos los locales. «Tiña que ser algo radical. Ou si ou non. Sin medias tintas. Así evitaríase o medo dos empresarios a que xente cambie o seu local por outro», comenta. A Estrada está a años luz de los ejemplos italiano o irlandés. Incluso en muchos bares con más de 100 metros cuadrados, la separación de las zonas de fumadores y de no fumadores es más simbólica que efectiva. En algunos locales, las mesas de unos y otros están contiguas, sin pared, mampara ni sistemas de extracción y, en la mayoría, las barras quedan dentro de la zona de fumadores. Aún así, la clientela, especialmente la de la noche, se resiste a asumir la división. En la discoteca Nicol¿s se colocaron hace meses carteles diferenciadores de áreas que enseguida fueron arrancados. Manuel Temes, de la discoteca Lennon, se pregunta cómo controlar el cumplimiento de la ley a las cinco de la madrugada en una discoteca llena de gente con un par de copas. Temes pone sobre la mesa además otro de los grandes frenos de la reforma. «A mi me queda un año escaso de contrato de alquiler y la obra que tendría que hacer sería de envergadura. ¿Me voy a poner a hacer dibujos? ¿Tengo que poner una pista para que bailen los que fuman y otra para los que no fuman?», cuestiona.