Espionaje contra el tapiz de chicles

PEDRO BERMÚDEZ

DEZA

EL CRISOL | O |

29 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

LA RESACA del San Paio ha dejado cabreados a algunos estradenses. Dicen que las calles han quedado sucias y grasientas y piden al Concello que tome medidas para devolverle el lustre que tuvieron. Ni el milagro antigrasa que anuncian en la tele va a ser suficiente. Puede que el susodicho detergente elimine las manchas provocadas por las pérdidas de aceite de carromatos y atracciones de feria. Pero sin duda va a ser insuficiente para hacer frente a otro problema de suciedad más grave que ya existía antes de las fiestas. Los chicles. Los dulces antidegradables tapizan el pavimento de muchas calles y aceras estradenses. En la rúa central de A Estrada son un problema serio. No hay ni uno ni dos. Hay cientos. El gobierno local no se ha decidido de momento a encarar este problema. Sin embargo sí ha anunciado la contratación de una empresa especializada para sacar brillo a la Plaza del Concello. Tampoco le sobra, realmente. Y eso que el pavimento es prácticamente nuevo. Las firmas especializadas en la limpieza de pavimentos cobran muchos miles de euros por eliminar chicles que muchos vecinos escupen alegremente. El Concello quiere comprobar los resultados de la operación para decidir si compensa contratar la limpieza periódica del resto de las calles estradenses. Por si acaso, hay quien sugiere que el espionaje industrial es la mejor apuesta. Siempre saldrá más barato contratar a un detective que vigile de cerca a los operarios de la empresa especializada y registre minuciosamente las mezclas de productos químicos empleadas y el sistema de aplicación que tener que desembolsar de nuevo un montón de euros para limpieza. Lo más económico sería evitar que los chicles acabasen pegados en las aceras. Pero el civismo no se compra ni se vende.