Reportaje | Iniciativa empresarial Una empresa de Rodeiro se instala en el polígono chantadino de Os Acivros atraída por el precio del suelo y la futura autovía. Produce aperitivos libres de transgénicos
11 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?hantada surtirá de galletas saladas a los supermercados, negocios de hostelería y tiendas de delicatessen de toda Galicia. Es lo que intentará la empresa Lugar da Veiga, que dentro de unos días empezará a elaborar este producto en sus instalaciones del polígono industrial de Os Acivros. Los responsables de la firma de Rodeiro esperan llegar a todo el mercado gallego en un plazo de dos o tres años y, si todo va bien, crecer después hacia el norte de Portugal y España. Lugar da Veiga es una sociedad laboral integrada por ocho socios. Uno de ellos es Xosé Lois Lamazares, que estos días trabajaba en la puesta a punto de la producción, después de varios meses de pruebas y de espera hasta completar todos los trámites administrativos. Él es de Rodeiro y sus compañeros proceden todos de la comarca de Deza. «Se escollemos abrir a fábrica en Chantada foi polo prezo do chan e porque parece que por aquí vai pasar pronto a autovía Lugo-Ourense», explica. La posibilidad de Rodeiro la descartaron porque este municipio carece de suelo industrial, y a Lalín o a alguna de las poblaciones próximas que sí tienen polígono renunciaron porque la alta demanda de los últimos años ha disparado el coste de los terrenos. Así que la falta de movimiento ha beneficiado por una vez al polígono que Sigalsa gestiona en Chantada. Los socios de Lugar da Veiga compraron hace ahora un año una nave ya construida en Os Acivros y durante los meses siguientes fueron preparando las instalaciones mientras esperaban a obtener la licencia municipal y el resto de los permisos que necesitan y preparan los contactos para las primeras ventas. Por el momento, trabajarán con supermercados locales, con la hostelería y con pequeñas tiendas de productos gastronómicos de calidad. La fábrica tiene capacidad para sacar 7.000 bolsas de 250 gramos por turno. Para mantener ese nivel de producción necesitarían 20 trabajadores. Todos los que vayan contratando entrarán como socios. «Esta é unha empresa de economía social -recalca Lamazares-, e pretendemos reinvestir os beneficios na creación de emprego». Transgénicos e idioma Su baza será distinguirse con lo que Xosé Lois Lamazares llama «unha producción responsable», que garantiza, entre otras cosas, que en la elaboración de las galletas no emplean cereales transgénicos o que recurren a la mantequilla y no a otras grasas saturadas y mucho más baratas. En unos seis meses esperan disponer además del sello del consejo regular de Agricultura Ecolóxica de Galicia. Además, su materia prima es cien por cien gallega, salvo la harina, -y eso porque no han encontrado ninguna autóctona por completo- y el rotulado de sus productos está exclusivamente en gallego. Ellos están convencidos de que el mercado existe y que lo prueba el hecho de que los grandes fabricantes de galletas están empezando a trabajar ya en sus propias líneas de crackers , la denominación en inglés para los aperitivos salados. Sus buenas expectativas las avala la experiencia de uno de los socios, que gestiona una empresa similar en Argentina desde hace diez años. A modo de curiosidad hay que significar que Xosé Lois Lamazares, uno de los socios, comparte esta iniciativa empresarial con otra, en el ámbito político, ya que es portavoz del BNG en Rodeiro.