Un líder en progresión ascendente

Pablo Penedo Vázquez
Pablo Penedo A ESTRADA / LALÍN

DEZA

Análisis | El Reale Seguros afronta la segunda vuelta como el rival a batir Asimilada ya la filosofía de juego de Garabal, el campeón de invierno de Primera Nacional A todavía dispone de un amplio margen de mejora que lo convierte en favorito al ascenso

24 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

El Reale Seguros iniciará este domingo en Mieres la segunda vuelta de la Liga convertido en el rival a batir. Campeón de invierno por méritos propios, el conjunto estradense ha sido capaz de compensar con victorias unos comienzos complicados, en los que hasta la directiva rojilla criticó con severidad el fútbol sala practicado por los hombres de Paco Garabal. Finalmente y con el tiempo el trabajo del preparador compostelano se ha visto recompensado con un balance sobresaliente. Ahora, confirmado como un equipo ganador, el Reale Seguros tiene ante sí el reto y la obligación de alcanzar la matrícula de honor en el examen final. Y para ello dispone todavía de un amplio margen de mejora como mayor aliado. A pesar de que casi todos los jugadores habían coincidido en equipos nacionales de A Estrada con anterioridad, el Reale Seguros salió a competir en septiembre como un conjunto pendiente de rodaje. La pretemporada resultó insuficiente para que la plantilla asimilase la filosofía de un entrenador, Paco Garabal, novato en tareas de dirección técnica, pero con unas ideas muy claras sobre el fútbol sala que deseaba practicar. A la tradicional defensa presionante de los equipos estradenses sumó un ataque más agresivo, pero también más cerebral, en el que obliga a participar a los cinco jugadores en pista y cuyo eje central es la circulación del balón a toda cancha hasta forzar una situación clara de gol. Este es el tipo de juego que, todavía a ráfagas, sufrieron los más recientes adversarios del Reale Seguros en la Liga, con la triste excepción del Carballiño en el último partido del 2005. Interiorizados los esquemas de juego de Garabal, sólo falta que sus jugadores los conviertan en una rutina de 40 minutos semanales, desterrando definitivamente las lagunas de juego que sufren en determinados momentos. Sobre todo fuera de A Estrada. Lo cierto es que los problemas físicos no han ayudado demasiado a Garabal en su labor de transformar a un grupo de grandes jugadores en un equipo campeón. Como tampoco lo hizo el discreto rendimiento inicial de Bruno Soriano, el fichaje estrella del Reale en la pasada pretemporada. Hubo que aguardar a la mitad de la primera vuelta para ver la explosión del ala-pívot hispano-brasileño y el porqué de su contratación. Motor del ataque rojillo, su calidad resulta desequilibrante y su participación es ya imprescindible para el buen funcionamiento del equipo líder. De hecho, otra de las claves de la excelente marcha del Reale es la disposición de un quinteto de enormes prestaciones y si no parejo, al menos muy cercano al nivel de División de Plata. Independientemente del portero (tanto el cedido Martín como José Antonio y Marcelino ofrecieron una completa seguridad), Juáncar, Leandro, Bruno y Marquitos desbordan con creces el nivel medio de los cincos titulares de la categoría. Un quinteto en el que Álex tenía un puesto fijo hasta su desgraciada lesión de pubis. La llegada de Charli seguramente relegará a Marquitos, pichichi del equipo con 17 dianas en su haber, al papel de sexto hombre, reforzando así la calidad de las rotaciones rojillas. Un apartado este, el del rendimiento del banquillo, que se enmarca en ese amplio margen de mejora del que todavía dispone el Reale. Y es que todo el mundo espera mucho más de Capi y Marcos Sesar, demasiado alejados de su excelente nivel de otros años. Con ellos plenamente recuperados el equipo daría un salto de calidad quizá definitivo. Más virtudes que pecados Líder con 3 puntos de ventaja sobre el Benavente y el Tucan Mieres (le ganó 5-2 el pasado fin de semana al Vigo en su partido atrasado), con el segundo mejor ataque de la categoría (6,1 goles por partido), el tercer mejor balance goleador (+40) y todos los puntos sumados en el Coto Ferreiro, el Reale Seguros puede presumir en estos momentos de más virtudes que pecados. Habrá que ver si es capaz de ganarse el cielo al final de la temporada.