Un viaje sin retorno

F. S. CORDÓN

DEZA

El CRISOL | O |

19 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

EN LAS páginas locales de este periódico se alude hoy a un emigrante de Aguións del que no se volvió a tener noticias. Se marchó en los años 50. Estaba casado y tenía una hija. Podría seguir vivo, pero en cualquier caso esas historias de emigrantes que no vuelven tienen muchas veces emociones y aventuras que los que se quedan nunca podrán imaginar. La vida municipal en A Estrada, y la política en todo el país, nos ponen a muchos en la ventanilla donde dan los billetes para emigrar; fuera de la península claro, y sin reserva para la vuelta. Un inconveniente es que Sudamérica ya no está donde estaba, y el barco o el avión quizá no lleguen. Habría que subirse a la máquina del tiempo. En Suiza y en Alemania ya no necesitan españoles como los de ahora. Así que, de emigrar, quizá habría que hacerlo a Canadá o a Nueva Zelanda, pero faltan motivaciones. En España puede que, en esta época, sea donde mejor estemos. Quizá lo que pasa sea lo contrario de lo que nos gustaría que ocurriera. Por cierto, Andalucía aún existe. En A Estrada se puede estar bien, probablemente porque no pasa nada, y uno puede hacerse rico pensando. A este municipio le toca descansar, hasta que llegue la Cidade do Moble. Pero algunos, pensando en la nación grande , nos hemos comprado una maleta y un mapa-mundi. Y sólo porque a los militares o a los políticos no les dejan leer la Constitución o contar chistes generalizados de ellos mismos. ¡Con lo buenos que eran aquellos de Fernando Morán! Un juez ha tenido que recordarle a políticos que permitir una reunión sería delito. Otro fue descalificado tras dictar tal sentencia. Pero todo eso es paja de mulos. Mi maleta se llena con lo que le pueda estar pasando al padre de Badalona que quiere una educación en castellano para su hijo.