La última unitaria de A Estrada

Rocío García Martínez
Rocío García A ESTRADA

DEZA

En directo La escuela estradense de Ribeira recuperó ayer el aroma a plastidecor y a goma de borrar. Los alumnos son cada año menos, pero aún son suficientes como para no cerrar

12 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Los niños de Ribeira regresaron ayer al cole sin madrugones innecesarios y sin prisas por coger el bus escolar. Sus aulas están a la vuelta de la esquina. Las mochilas nunca pesan y el viaje se hace casi sin andar. La escuela unitaria de Ribeira es la única superviviente estradense del proceso de concentración escolar. De las catorce que funcionaban en el municipio en 1992, sólo la de Ribeira sobrevive. Ocho niños de entre 3 y 5 años tuvieron ayer el privilegio de dar la bienvenida al nuevo curso sin apenas caminar. No hubo llantos ni entre los más pequeños. Al contrario, por ser el primer día de clase se respiraba una alegría especial. No había ni deberes ni problemas matemáticos. Sólo puzzles, cánticos, juegos, y un cartel de bienvenida para colorear. La escuela de Ribeira ha logrado superar la veintena con alumnado suficiente para continuar. La Xunta exige un mínimo de siete estudiantes que las tasas de natalidad y el trasvase poblacional hacia los núcleos urbanos se empeñan en negar. El cierre de escuelas comenzó en los noventa y en el curso 2000-2001 sentenció a cinco centros. Cerraron los de Somoza, San Miguel de Castro, Nigoi, San Xulián de Vea y Balboa. Dos años después cayó el de Montillón y en el 2003-2004 los de Guimarei y Vinseiro. El de Santa Cristina de Vea aguantó sólo un año más. La unitaria de Ribeira está ahora al límite. Para el próximo curso, la nueva Xunta decidirá.