Peajes

| JAVIER BENITO |

DEZA

SIEMPRE DUELE más cuando te toca el bolsillo propio. Cuando se habla en abstracto a uno parece que nunca le afectará, pero pones el grito en el cielo cuando tienes que soltar casi un billete de cinco euros para atravesar por la AP-53 los kilómetros que separan Lalín de Santiago. Y fastidia más cuando se da casi por hecho que en el 2006 habrá una solución positiva para los peajes de Rande y A Barcala. Sin duda que los conductores de la zona aplauden la medida, ya que alguna vez toca pasar por estos nudos de comunicación. Ahora que los gobiernos de Santiago y Madrid están en sintonía sobre la resolución de esta situación, a ver si se acuerdan que hay precios abusivos en otras autopistas vitales también para el desarrollo de otros núcleos de población. Aunque no sumen tantos habitantes -y votos- como los de Vigo o A Coruña.