EL CRISOL | O |
28 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.HACE VARIOS años, las zonas rurales de Galicia comenzaron a poblarse de teléfonos sin hilos. La solución solventó la enorme carestía que suponía llevar a aldeas alejadas el tendido telefónico, por el que la entonces compañía monopolística solicitaba sin problemas cifras de medio millón de pesetas. Eran aquellos famosos TRAC, pomposo nombre para la Telefonía Rural de Acceso Celular, que con el paso del tiempo revelarían que su nombre idóneo sería TRAUC: porque tal parece que sean uni-celulares, con un solo elemento que a poco que se mueva el aire falla. Ahora que se preparan métodos que permitan actualizar esta obsoleta red a las modernas comunicaciones, posibilitando el acceso a Internet desde los domicilios de las zonas rurales gallegas, desde Argentina se revela una ventaja más: la ausencia de líneas telefónicas y del cobre con el que están fabricadas. Porque allí roban kilómetros y kilómetros de tendido, para vender el cobre. En la práctica, tanto allá como acá la pagan los usuarios. En Argentina, porque se quedan sin línea: literalmente; en Galicia, también, aunque no se ha demostrado que nadie pueda llevarse el éter: un misterio de los teléfonos TRAUC.