SIN SODA | O |
25 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.IGUAL que los catalanes tienen fama de agarrados y los andaluces de juerguistas, los políticos la tienen de falsos. Puede que haya honrosas excepciones, pero el sambenito tendrán que llevarlo igual que el resto. Igual que los que mienten más que hablan, que integran un nutrido grupo que en precampaña electoral se multiplica hasta el infinito. Y más alla, que diría Buz Light Year. Compartir un oficio éticamente venido a menos tienen sus inconvenientes. Por suerte para los que lo ejercen siguen quedando muchos crédulos que esperan ver hecha realidad cada promesa. Pero por desgracia también hay escaldados y escépticos que ya no dan valor más que a lo que queda escrito y rubricado. Las palabras se las lleva el viento. A veces hasta se lleva los papeles, pero al menos contra esos vendavales siempre queda el derecho a patalear. Los empresarios estradenses saben bien cómo funciona la maquinaria política. Por eso no se conforman con las promesas y quieren amarrar algo más. La Xunta les ha prometido la construcción de un polígono sectorial del mueble en Lagartóns. Más que eso, les ha prometido levantar en A Estrada una auténtica Cidade do Moble que será el referente gallego en materia de innovación, desarrollo y diseño de mobiliario. Tanto la Consellería de Política Territorial como la de Industria han prometido aportar fondos. Sin embargo, todavía no han aclarado cuántos ni cuándo. El borrador del convenio presentado por Xestur sólo asegura la inversión de 240.000 euros para la realización de los estudios previos y del proyecto técnico-constructivo entre este año y el próximo. Pero deja en el aire qué pasará después. Los estradenses no quieren ser desconfiados, pero saben que todo lo que queda en el aire, si no está bien atado, puede volar.