En dos minutos | Fernando Molina Rodríguez EX DIRECTOR DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES DE LOURIZÁN El experto recordó que los dos tercios del territorio gallego son zonas de monte
02 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Si hay alguien que conozca el monte gallego mejor que los ecologistas que lo defienden y que los cazadores que lo patean, ése es Fernando Molina, un experto en selvicultura que dirigió el Centro de Investigaciones Forestales y Ambientales de Lourizán durante años, promovió la Escuela de Capataces Forestales y se ganó la presidencia de honor de la Asociación Forestal de Galicia. Molina, que actualmente combina la gestión de una explotación forestal familiar con la docencia en la escuela de capataces, es el responsable del arboreto de Lourizán -una de las colecciones más importantes de Europa- y el asesor de diversos programas de política forestal, como el servicio de defensa contra incendios, el Plan Forestal de Galicia o la reforma de la fiscalidad de los montes. Además, como investigador ha realizado estudios sobre la introducción de nuevas especies forestales y ha puesto en marcha un programa de mejora genética del castaño para protegerlo contra la enfermedad de la tinta. Fernando Molina es a la selvicultura lo que Bill Gates a la informática: una autoridad en la materia que ayer inauguró las jornadas sobre gestión forestal sostenible organizadas por el instituto estradense Antón Losada y abiertas a la participación de todos los interesados. El ex director del centro de Lourizán abrió el debate forestal constatanto el incremento progresivo de la superficie destinada a monte en Galicia por el retroceso de la agricultura. Molina apostó por rentabilizar esa riqueza. «Dos tercios de la superficie territorial gallega se dedican a monte. Son dos millones de hectáreas que hay que aprovechar. El reto es buscar salida a la producción forestal para animar a los propietarios de los montes particulares a mirarlos con cariño y a buscarles rentabilidad, ya que hoy en día los productos del monte están minusvalorados», explicó. «Hay que buscar más aplicaciones de la madera y hacer el mejor uso posible del monte, porque eso va a repercutir en beneficio de toda la sociedad», recomendó.