Entre tradición y modernidad

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN

DEZA

Crónica | La ampliación del Museo Ramón Aller no causa indiferencia Los trabajos estarán rematados para la celebración de la Bienal el 13 de mayo. De momento se puede ver ya la caja de cristal que salvaguarda el nuevo acceso

25 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?as obras de ampliación del Museo Ramón Aller no dejan indiferente ni a los lalinenses que cada día cruzan por la zona elevando la mirada al cielo para ver cómo va quedando el invento ni a los visitantes, que descubren un edificio de piedra con galería blanca, al que le han adosado una especie de caja de cristal que guarda una escalera. Las opiniones son para todos los gustos. A unos les horroriza el diseño y otros están encantados con él. Ayer el edil de Urbanismo, Román Rodríguez, visitó las obras en compañía del arquitecto Carlos Rosón, autor de este proyecto y también del primero; de aquel que en su día convirtió la antigua casa del astrónomo en un museo. Ayer los fotógrafos sacaron las últimas instantáneas de la escalera central del interior del edificio. En la sala olía a quemado. Eran los efectos de los cortes producidos en la estructura, que iba a ser retirada en unas horas. Rosón y Rodríguez insistieron en que las obras estarán terminadas para la apertura de la exposición de la Bienal el 13 de mayo. Los pequeños retoques que queden pendientes se ejecutarán después una vez remate la Bienal. La ampliación supondrá ganar, según el arquitecto, entre 200 y 250 metros cuadrados, si sumamos lo que se le gana en el exterior y el espacio que queda aprovechable una vez se retire la escalera central. El museo, dice Rosón, tendrá acceso para minusválidos a través de una rampa desde el exterior. En la calle lo que más gusta es el aspecto, de nuevo en piedra, del antiguo observatorio. Los trabajos estructurales están hechos, queda cambiar la cubierta del observatorio por una de zinc, la colocación de la iluminación, el pintado y otros detalles. Faltaría disponer de fondos para arreglar el interior, donde la entrada de agua ha dejado hecha añicos la madera. Proinsa realiza los trabajos pagados por Cultura, que destinó 150.260 euros.