AL FILO | O |
20 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.LLEGÓ la primavera y lo que hacemos todos es aguantar el chaparrón. Unos más que otros. En el Concello de Lalín aguantan el chaparrón de los que se comen las uñas pensando cómo va a quedar la Praza da Igrexa. La decisión final va camino de convertirse en una especie de cónclave dezano. Salvando las distancias, claro está. A otros les deben afectar más los diluvios. El presidente de la Mancomunidade acaba de convocar una sesión previa a un pleno, (más vale muy muy tarde que nunca jamás) después de las amenazas de algunos de la oposición con cosas de esas tan feeas como ir a los tribunales, que es lo que se dice siempre. El agua tiene frito a otros, como por ejemplo al alcalde de Rodeiro, al que los aguaceros tienen paralizadas algunas obras como el inicio del sellado del vertedero. Tanto tiempo esperando para que puedan empezar y ahora que ya pueden llueve. ¡Qué se lle vai facer!. En Lalín el agua se llevó algunos de los folletos famosos reclamando la placa con el nombre de General Franco de una calle de Lalín que acabaron deshechos por el chaparrón. El agua cae sin pausa, los embalses se vuelven a llenar y los comerciantes rezando para vender ropa de verano. Ya lo dice el dicho: Nunca choveu que non escampe.