Liñares espera su destino

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Reportaje | El pazo fue adquirido por el Concello a finales del 2002 La Xunta dilata una decisión sobre la posible ubicación de Expodeza en este entorno debido a los elevados costes que tendría la rehabilitación integral del noble edificio

19 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?l gobierno local de Lalín que preside Xosé Crespo tuvo claro, en el año 2002, que el Concello no podía dejar escapar un edificio emblemático para el municipio: el pazo de Liñares, el noble edificio que vio nacer al aviador Joaquín Loriga pasaba a engrosar las pertenencias municipales. La corporación aprobaba, el 30 de septiembre del 2002, la adquisición del pazo por un montante de 678.000 euros, con una financiación plurianual que finaliza en el presente año. Desde su adquisición, fueron varias las opciones que se barajaron para el futuro del pazo de Liñares ya como edificio público; sin embargo, la costosa rehabilitación frenó al Concello de intentar acometerla con fondos propios. Las primeras opciones fueron para albergar un museo etnográfico, o del Cocido. Dieron paso más tarde a la posibilidad de buscar la conversión de Liñares en un parador nacional, una de las opciones que más gustaba a Xosé Crespo, ya que supondría incluir a Lalín en una oferta hotelera de máxima categoría. Fue ésta también la opción elegida por la asociación universitaria Ecopol, que estudió las alternativas de Liñares en enero del 2003, y concluida como más idónea un hotel monumento. El trabajo del colectivo no entusiasmó al Concello, pero a cambio permitió hallar un cuadro de Antonio Maura, realizado a principios del siglo XX. Dos años y medio después de su adquisición, el Concello lalinense espera la decisión de la Xunta de Galicia, ante la posibilidad de que Liñares se convierta en la sede de Expodeza. No obstante, de nuevo las cuestiones económicas ralentizan la decisión final. Y es que la Comisión de Patrimonio de la Consellería de Economía está realizando estudios para ver la viabilidad de vender la actual sede de Expodeza, en el polígono Lalín 2000, y costear con esta cantidad la rehabilitación de Liñares. El concejal de Cultura, Román Rodríguez, indicaba en días pasados que el gobierno municipal está a la espera de esta decisión. De no cuajar, tendrán que buscar un nuevo destino al noble edificio. Una construcción cuyos orígenes se remontan al siglo XV, según los historiadores locales César Gómez Buxán y Francisco Rubia Alejos. Cuenta con 428 metros en el semi-sótano, 850 en la planta baja y 786 en la primera planta, hasta totalizar 2.064. Cuenta además con capilla y una espléndida balconada.