Reportaje | Mercedes Gestoso se convierte en centenaria Mercedes?Gestoso?cumplió?ayer?100?años?con?el mismo entusiasmo de quien cumple 15. Tiene una salud de?hierro?y?dos?debilidades:?el?concurso?«Pasapalabra»?y?su?bisnieta?Iria
23 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La estradense Mercedes Gestoso López entró ayer en el selecto club de los centenarios. Lo hizo por su propio pie. Con una salud de hierro y una memoria envidiable. Nació hace ahora un siglo en el número 13 de la calle Ulla. Desde allí vio crecer la villa de A Estrada a su alrededor. Al principio no había más que un par de coches, pero luego el asfalto fue comiendo terreno y la villa empezó a parecerse a una ciudad. Mercedes recuerda los orígenes. Los coches de línea eran los carruajes de caballos de Manuel Mato y los viajes a Santiago una odisea de varias horas. Ahora cada familia tiene un par de automóviles y el despegue urbanístico ha dejado pocos solares en el centro. La casa de Mercedes es muy apetecible. Los promotores le han puesto en bandeja la venta para construir un moderno edificio. Pero Mercedes se niega. «Mientras yo viva quiero estar aquí. En esta casa vivieron mis padres y mis abuelos. Yo nací aquí y quiero quedarme aquí mientras viva. Después que la vendan si quieren...», explica. En esa misma vivienda, Mercedes crió a sus tres hijos -Manuel, Andrés y Edelmira-, a una nieta y a un primo. «Tuve tres hijos pero crié cinco», puntualiza Mercedes. Ahora vive con su hijo Manuel López, su nuera Maruja Neira y su nieto Carlos López. Pero la familia ha crecido mucho más. La de Mercedes es ya una saga que ha cruzado el Atlántico y ha llegado hasta Venezuela. mercedes tiene nueve nietos, catorce bisnietos y una tataranieta. A todos los quiere con locura, pero Iria -la «palomita» a la que hace carantoñas- es su ojito derecho. La alegría de la casa. Pese a la artrosis y al reuma, Mercedes se vale por sí misma para todo. Se asea, se viste, sube y baja escaleras y hasta da de comer a las gallinas. El párroco la eximió de la obligación de ir a misa y ahora ya no sale de casa. «Rezo en casa o veo alguna misa en la tele, porque en la iglesia hace mucho frío», constata. Ahora tiene todo el día para ella, pero aún se resiste a disfrutar del descanso. Toda la vida ayudó en la fonda familiar donde se alojaban los escribientes del Ayuntamiento y el antiguo cura que ahora tiene una calle, Don Nicolás. «Mamá hacía muy bien de comer. Tenía muy buena fama su carne asada o el conejo que a veces le traían los cazadores para que les preparara. Yo le ayudaba. Lavaba, planchaba...», recuerda. Ahora ayuda a su nuera en la cocina y aún hace algo de costura. El resto del día ve la televisión, lee o charla con las visitas, que los días de feria se multiplican. Mercedes es buena conversadora y tiene muchos amigos que siempre hacen un hueco para verla. En la tele, su debilidad es el concurso Pasapalabra . Entre las lecturas, prefiere la prensa rosa. También le gusta ojear el periódico, pero su preferencia son las fotos de las modelos. «Ahora andan todas escotadas», comenta riéndose. Mercedes acaba de cumplir los cien, pero si se quitase años, nadie se enteraría. Ni por su aspecto ni por su humor. Su salud no requiere elixires. El único secreto son las más doce horas de sueño diario -sin incluir la siesta- y la cena ligera. «Sólo ceno leche con sopas de pan, menos en Nochebuena que como de plato», explica. A lo mejor, madrugar también ayuda. No importa que le regañen: después de las nueve, las sábanas siempre le pican.