El presidente rojinegro prestó ayer declaración ante la Guardia Civil Este operario trataba de percibir el dinero de un servicio contratado por Alfredo Sanromán
19 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Álvaro Méndez está deseando que se acabe su etapa al frente del C.D. Lalín. Y no es para menos porque en esta temporada ha tenido que afrontar tragos que son difíciles de digerir. La delicada situación económica de la entidad rojinegra está salpicando a su vida privada y eso hay pocas personas capaces de aguantarlo. Así, en la jornada de ayer no eran pocos los que se sorprendían al comprobar que un cobrador del frac estaba situado delante de su empresa. No era la primera vez que ocurría y el presidente rojinegro se vio obligado a llamar a la Guardia Civil para solventar la situación. Presentó una denuncia y prestó declaración ante la Benemérita. Quiere evitar que se piense que su empresa es morosa. Él mismo explica lo sucedido. «É unha reclamación contra o C.D. Lalín por un servicio que contratou no seu día o ex vicepresidente Alfredo Sanromán. Viu alí tres ou catro veces para cobrar. Isto xa era o que me faltaba. Este clube non me dá máis ca disgustos. Non paro de poñer cartos e agora por enriba a miña empresa queda en mal lugar con estas cousas», manifiesta un apesadumbrado Álvaro Méndez. «Non sei quen me meteu a min no Lalín. Só o fixen por tentar axudar e cada vez dame máis problemas», añade el responsable de la entidad rojinegra, quien acaba su mandato el próximo 30 de junio. El dirigente está deseando que llegue ese día y es que una nave con tantos cargos no puede dar más que quebraderos de cabeza. La persona que pretenda sustituirlo tendrá que meditarlo con mucha cautela y armarse de valor porque las deudas con Hacienda y otros antiguos acreedores, entre los que se encuentran ex futbolistas, siguen latentes y con tendencia a aumentar. De lo contrario correrá el riesgo de verse superado por los acontecimientos como le ocurre a Álvaro Méndez. Además, tendrá que asumir el cargo siendo consciente de que va a recibir críticas pese a que llegue con las mejores intenciones. El mundo del fútbol, tal como ocurre en el terreno de juego, no entiende de justicias