Comerciantes con hacha de guerra

DEZA

SIN SODA | O |

30 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LOS COMERCIANTES de A Estrada han desenterrado el hacha de guerra y parecen dispuestos a utilizarla a ciegas. Sin reflexión ni remordimientos. Las grandes áreas comerciales, las cadenas de supermercados, las rebajas de Hipercor y el imperio Amancio Ortega -en el que ya ni se pone el sol- no parecen razón suficiente para mantenerles unidos. Los comerciantes han notado en sus cajas los efectos universales del cambio al euro y han echado mano de las armas sin pararse a pensar hacia dónde había que apuntar. El sector sufre estos días los efectos de un fuego cruzado que amenaza con acabar con todas las guerrillas si no aparece alguien con algo de cordura que apueste por crear un frente común contra el auténtico enemigo. El enemigo real no suele ser el tendero de al lado. Ni el de la calle paralela. Ni siquiera el comerciante de la otra punta del pueblo, por muy bien que le vaya este año. El enemigo de verdad está a una veintena de kilómetros frotándose las manos y esperando a que la batalla campal termine. A que los supervivientes cojan el coche y hagan cola para entrar en Santiago a comprarse una americana de Zara y tomarse un helado de Mc Donald¿s. Entretanto los estradenses discuten sobre la conveniencia de una de las iniciativas más lúcidas de los últimos años y no acaban de encontrar el punto de encuentro. Los comerciantes del entorno de la plaza quieren mercadillo los sábados, los de los alrededores de la feria o no lo quieren o lo quieren llevar a su territorio y los vendedores ambulantes rechazan cualquier feria que no sea la del miércoles. Si cada uno sigue tirando hacia su lado, al final, la cuerda se va a romper. Es física pura.