Los cuatro elementos básicos de la comisión municipal del IBI que se está creando son el gobierno local, PSOE, BNG y afectados por sobrevaloraciones. Todas esas partes están llegando a puntos de encuentro y entendimiento en cuanto a los integrantes de la comisión y los objetivos de la misma. Se acepta que haya representantes de esas cuatro agrupaciones, pero también de los colectivos económicos y vecinales de la villa, así como técnicos independientes. En las reuniones que celebraron ayer y anteayer los portavoces de los grupos municipales se eliminaron algunos planteamientos que podían provocar desencuentros y quedó casi definido quiénes integrarán la comisión y sus objetivos básicos. Gobierno local y PSOE aceptan que la oficina de reclamaciones ya abierta se limite a los errores, y se comprometen también a que la comisión elabore un documento, con un estudio profundo de los valores de mercado del suelo sujeto al IBI, que se utilice como propuesta de A Estrada cuando Catastro quiera elaborar una ponencia de valores. Hay consenso inicial en fijar el trabajo más esencial de la comisión: decidir cuáles son los tramos de calles o polígonos urbanos donde las sobrevaloraciones son más exageradas y donde cabría aplicar la reducción de valores que Catastro aceptaría. En este punto ya aparecerían las primeras dudas -como delimitar esos polígonos sin perjudicar a nadie, o generalizar- que sólo deberá resolver la comisión, según entienden PP y PSOE, sin ajustarse a imposiciones que afectados y BNG quieren incluir -en los objetivos y trabajo de la comisión y a mayores de los puntos que ya aceptó PP y PSOE- como un compromiso por escrito que quieren de Catastro sobre las reducciones, o unas bonificaciones generalizadas. Gobierno local y PSOE quieren una comisión libre de presiones y de objetivos impuestos.