CON ACENTO
09 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.«LALÍN VIVE un momento de crisálida, o cambio de vila a pequena cidade». La frase no es mía, sino de Xosé Crespo, alcalde lalinense. Para culminar esa fase de crisálida, la localidad vive la realización de obras que marcarán sus líneas de futuro. Trabajos en los que las prisas por concluirlos fueron un factor importante a la hora de su adjudicación. Las mesas de contratación tuvieron muy en cuenta al otorgar la realización de las obras los plazos de ejecución ofertados por las empresas. Constreñidos por el tiempo, «a uña de cabalo» que diría el propio Crespo, los adjudicatarios hilaron muy fino. Demasiado. Tanto, que el gobierno local ha tenido que conceder ya dos prórrogas -párking y Regueiriño- en tres de estas apretadas obras. No parece descabellado, en el futuro, ajustar criterios: y que quien hile fino sea el adjudicador.