Regalos para compartir

DEZA

AL FILO | O |

06 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

AYER ERA UN DÍA de bicicletas nuevas, de muñecas recién peinadas y de mullidos jerseys sin estrenar. La calle se quedó vacía durante gran parte de la jornada. A última hora de la tarde, se veían corrillos. Los que disfrutaron del festivo salieron a despedir a los que regresaban a casa poniendo punto a las vacaciones de Navidad. Los euros de la Lotería se nos fueron para Madrid y en la zona nos quedamos sin más regalo que el de los Reyes, que no siempre son tan generosos como quisiéramos. Regalar es un arte, o al menos saber hacerlo. Eso no lo discutimos ninguno, pero en ocasiones como estas no nos vendría mal un cursillito para aprender las reglas básicas y no caer en errores. Porque uno no entiende como si sabemos que el destinatario es un niño de dos años compramos ropa para uno de seis por muy crecido que nos parezca el chaval. Otras veces aprovechamos el regalo para chinchar un poquito, sino que se lo digan a Campos y su caja de carbón para la estufa o el regalo que un sindicato hizo al regidor de Silleda vía rueda de prensa. Y es que los obsequios no son para eso, sino que deberían ser para mostrar nuestros agradecimiento. Lo malo es que no siempre nos dejan el regalo que pedimos. A los voluntarios de Protección Civil de Silleda, los Magos les trajeron una ración de barrido con escoba; a los bomberos del parque comarcal una guardia sin la visita de Melchor, Gaspar ni Baltasar; a los policías locales, un día de sol, aunque un poco fresco y a los agentes de Tráfico, una guardia -al menos hasta el cierre de esta edición- tranquila. Y a un vecino de A Estrada que le quitaran el coche de delante de un garaje.