«¿Cómo estás Manolo?»

A. Castroverde PONTEVEDRA

DEZA

Crónica | La hora del relevo El ex conselleiro Cuíña Crespo fue ayer una de las primeras personas en llamar al Pazo Provincial para interesarse por la suerte del político por el que apostó en 1995

09 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

«¿Cómo estás Manolo?» Es todo lo que trascendió del contenido de la llamada que ayer, en la hora del relevo, efectuó el ex conselleiro Cuíña Crespo al hasta ahora presidente de la Diputación, Manuel Abeledo. Fue quizá la única alegría de una mañana amarga para un presidente al que su partido comunicó en un bar de carretera que no seguiría y al que no ha prodigado muchas atenciones desde aquella cita cuasifurtiva en las afueras de Caldas. Dicen los mejores conocedores del Pazo Provincial que no hubo llamada desde Santiago para decirle que no iba a ir siquiera en las listas, ni para despejar su futuro político. Por eso, sentir al otro lado del teléfono al político que apostó por él en 1995 debió de parecerle ayer a Abeledo el mayor de los reconocimientos. Al fin y a la postre, a nadie se le oculta en el PP que la razón última de la marcha de Abeledo hay que buscarla en su lealdad al ex conselleiro, en su apuesta centrista y galeguista por encima de las caprichosas coyunturas de la política santiaguesa. Pero las desventuras de haber apoyado a Cuíña en los momentos difíciles no parecen ningún lastre para este político, nacido en Goiás (Lalín). Dicen que el hombre que logró poner orden en los números de la Diputación ha confesado a su entorno que se va a casa «a mucha honra» antes que renunciar a sus convicciones. Guardar las formas Y, entre esas convicciones, está lógicamente el desacuerdo con la deriva derechista del PP que un sector del partido ha advertido en los últimos acontecimientos. Ayer, en sus parcas declaraciones, Abeledo repartió las sonrisas que le quedaban, algo de humor y una aseveración: «He intentado guardar las formas». De momento, confirmó que estará el sábado en la toma de posesión de su sucesor, Rafael Louzán, un acto en el que se espera asimismo la presencia del vicepresidente del Gobierno, Mariano Rajoy Brey, y del presidente de la Xunta, Manuel Fraga Iribarne. Lo que suceda después en la vida política del presidente Abeledo, que ayer cojeaba de la pierna izquierda, pertenece al reino de las adivinanzas. «Ya sabéis -dijo a los informadores- que yo iba para cura, y Dios escribe a veces derecho con renglones torcidos». Los intentos de obtener más pistas en su entorno resultaron vanos. Los diputados andaban muy ocupados, de patronato en patronato, de comisión en comisión, aprobando actas pendientes. En juego, estaban los 90 ó 100 euros que percibirá cada uno por su presencia en tan decisivas convocatorias. Y los garbanzos, son los garbanzos, lógicamente. En cuanto al futuro equipo de gobierno, de momento, andan como niños con zapatos nuevos. Así que, en el Pazo que levantó Sesmeros en la pontevedresa avenida del liberal Montero Ríos, no pasaron nada desapercibidos los zapatos de color azul que luce el futuro vicepresidente ejecutivo, Xosé Crespo. Para los interesados por la moda un apunte de calidad: son de Florentino y van a juego con el cinturón.