?asaban escasos minutos de las once y media de la mañana de ayer, hora prevista para celebrar el juicio por un robo ocurrido en noviembre del 2001 en el centro parroquial de Santa María. Un funcionario del Juzgado de lo Penal número uno de Pontevedra nombra uno por uno a los tres acusados por este suceso. Falta Víctor Manuel Oubiña Ribadulla. «A mi que me registren», sentencia su abogado al tiempo que mira a sus compañeros de oficio presentes en la vista. Todo apunta a que por sexta vez se iba a suspender la vista oral. Pero no. Jadeante. El joven imputado se presenta en los juzgados de A Parda. Movimiento. Las defensas de los tres encausados hablan entre sí y deciden consultar con el fiscal la posibilidad de llegar a algún tipo de acuerdo. Cinco minutos después salen con un propuesta de pena. Alguien debe pagar el pato asumiendo un año de cárcel. Bieito Trigo Regueira, tras pensárselo, decide que será él, pero todo se viene abajo cuando Ion Ioseba Cameán Setien, detenido hace unos días en Ribeira y trasladado a la prisión de A Lama, dice que «nanay» y que el juicio debe proseguir. -Joder con el puto Ion. No tuvo nada que ver con el robo y no nos deja llegar a un acuerdo-, exclama Bieito. Ya en sala, todos los procesados ofrecen una misma versión. La noche del 4 de noviembre del 2001, Oubiña Ribadulla y Trigo Regueira se acercaron al citado centro parroquial con el objetivo de pedir ropa y algo que comer. Las puertas, añaden, estaban abiertas y robaron un televisor con vídeo incorporado. Minutos después, ya en la calle, se encontraron con Ion Ioseba, -Le dijimos que hallamos un bulto y que lo llevábamos a O Vao para cambiarlo por droga. Si le contamos la verdad, no nos hubiera ayudado-, dice Bieito. El sacristán de Santa María, por su parte, matiza que la puerta de acceso a la sala donde estaba el televisor había sido forzada. El fiscal solicitó para Bieito y Víctor Manuel un año por robo con fuerza, y para Ion Ioseba seis meses por complicidad.