Un colectivo en jaque

La Voz LA VOZ | A ESTRADA

DEZA

Tras la dimisión de Jorge Silva ningún socio se ha interesado por asumir la presidencia de una agrupación que no dispone de fondos y que lleva más de seis meses inactiva

01 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?a Asociación de Hostelería Estradense atraviesa un momento crítico. La falta de presupuesto y la dimisión de su presidente la han puesto en jaque y nadie parece dispuesto a echarle un cable para salvarla del mate final. Desde que Jorge Silva anunció el abandono de la presidencia del colectivo a principios del mes de enero, la junta directiva no se ha reunido siquiera para hacer oficial la dimisión y presentar las cuentas ni ha convocado a los socios para celebrar una nueva asamblea. No obstante, la dejadez del equipo directivo, que alega falta de tiempo debido a sus ocupaciones personales, no es más que la de los socios, que en todas estas semanas tampoco se han movido para forzar una reunión ni se han ofrecido voluntarios para coger las riendas de la asociación. La agrupación, que lleva ya más de seis meses inactiva, atraviesa una grave crisis, tanto económica como organizativa. El colectivo no dispone de fondos, lo que hipoteca cualquier actividad que pudiese proponerse y, para colmo, la falta de solvencia no tiene nada que ver con el impago de las cuotas. El propio equipo directivo hace meses que ha dejado de pasar los recibos de cobro, pese a que algún asociado llegó incluso a solicitarlo. Problemas partir prácticamente de cero para poner a andar de nuevo la asociación. Por el momento no se ven muchos voluntarios dispuestos a empeñar su tiempo en beneficio de todos los asociados. No obstante, todos coinciden en señalar que el sector precisa un empujón. Pese a la escasez de tiempo libre que sufren la mayor parte de los socios del colectivo de hosteleros, alguien tendrá que acabar sacrificando el suyo para que la asociación continúe en activo. De lo contrario, la asociación pasará a la historia y los hosteleros volverán a tener que defender sus intereses, como antaño, únicamente al amparo de la Asociación Comarcal de Empresarios (ACE) en la que se integran. Una forma de diluir el peso del sector hostelero, además de tener que compartir los proyectos que se pongan en marcha y no ser interlocutor directo ante las administraciones.