Grúas, pájaros y banderas

PEDRO BERMÚDEZ

DEZA

EL CRISOL

05 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

A ESTRADA está llena de pájaros. Como en la célebre película de Alfred Hitchcock. Los pájaros lo dominan todo. Desde arriba. Nos miran en picado y ven insignificantes vertebrados corriendo de un lado a otro. En coche, en moto o en bicicleta. Tropezándose unos con otros. Poniéndose zancadillas, recuperándose de las caídas y volviendo a tropezar con las mismas piedras. A veces parece que se ríen de nosotros con sus trinos. Al atardecer se sientan en las grúas de las obras y contemplan plácidamente el trasiego de los estradenses. No sólo desde las grúas. También nos miran desde las antenas de la plaza de la feria y desde los cables de la luz. Los pequeños «voayeurs» alados está en todas partes. De cada tendido hacen su jardín, de cada poste su nido. Con cada trino parecen pregonar su felicidad y nos obligan a meditar sobre la nuestra. Hace tiempo hubo en Lalín una plaga de estorninos. Sus chillidos se oían día y noche y sus excrementos abonaban los coches y alimentaban los túneles de lavado. El Concello no sabía que hacer para sacárselos de encima. Había probado a espantarlos con petardos y con luces de colores, pero los estorninos se resistían a emigrar. A dejar su pedacito de cielo. Al final se fueron, pero nunca se supo muy bien por qué. Quizás porque estaban hartos de discoteca. O simplemente porque les dio la gana. El caso es que Lalín se quedó sin cagadas y sin trinos. En A Estrada, de momento, nadie habla de plagas. Pero pájaros hay muchos. Hay incluso quién ha aventurado que los que hay llegarían hasta para cubrir la bandera de España que Federico Trillo quiere izar una vez al mes.