Lobos

La Voz

DEZA

THOMAS HOBBES decía que el hombre es un lobo para los demás hombres. Su frase se hace realidad cada día. Con cada uno de nuestros gestos, cada vez que miramos a otro lado para no ver todo aquello que pueda intranquilizar a nuestra conciencia. El filósofo inglés añadía que para protegernos de nosotros mismos, para no devorarnos, nos hemos dotado de un Estado que evite que nos matemos a cuchillazos unos a otros como macarras en una riña nocturna. Cada día que pasa, Hobbes parece tener más razón. En nuestro mundo da la impresión de que no hay sitio para los débiles. Y menos para los que, por desgracia, tienen algún tipo de discapacidad física. Eso tiene que cambiar. Si nuestra alma carnívora no nos deja, debe ser el Estado, la Administración en definitiva, la que ponga los medios para que nuestras ciudades y pueblos no estén llenas de aceras-trampa o para que los minusválidos cuenten con centros en los que poder recibir una formación y un apoyo adecuados a su situación. La Confederación Galega de Minusválidos (Cogami) lleva años luchando por los discapacitados. Ahora, proyecta abrir un centro en Lalín. Convendría, en este caso, no mirar a otro lado y dejar dormir al lobo que todos llevamos dentro.