La asociación A Carqueixa de Lalín organiza una comida parroquial homenajeando sus acciones colectivas La unión parroquial nunca alcanza al cien por cien vecinal pero en A Veiga (Lalín) el índice es alto y lo hacen notar. Hace quince días celebraron una fiesta que ya tiene seis años pagando a escote. Ayer volvieron a montar la carpa. Ésta vez invitaba la asociación A Carqueixa, salvo los postres que fueron elaborados por la mujeres de la parroquia. La razón es premiar el esfuerzo parroquial al hacer la carroza del Cocido y celebrar la clausura de un curso de decoración con la veintena de mujeres que lo hicieron.
16 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Organizar una gran comida, con cerca de 200 personas, coincidiendo con un partido de España no parece una buena idea. Pero, en A Veiga tienen recursos y la gran carpa estaba presidida por un televisor que alternó el interés con el plato y no dió sosiego hasta el gol de Mendieta. Con los vecinos vio el gol y comió jabalí el alcalde de Lalín Xosé Crespo que tuvo una jornada ajetreada de vistas a parroquias. Su concejalía de Xuventude promovió el curso de manualidades que cambió el ritmo de vida a veinte mujeres de A Veiga desde octubre. El fútbol alejó del primer plano el recuerdo a los vecinos constructores de la una carroza alegórica del trabajo de los canteros y de la que que los vecinos están seguros que mereció más que el cuarto premio que le dieron en el Cocido. También alejó algo la historia de canteiros que tiene la parroquia y que recordaban en tertulia previa al xantar Ramón Oro, José Benito Porral y el presidente de A Carqueixa, Abel Miguélez. Esa historia que tendrá homenaje porque en la zona la escribieron más de treinta con especial actividad hasta final de los sesenta. Pero todo, incluso el fútbol, no impide observar que la parroquia tiene marcha. Para trabajar y para festejarlo.