REGIONAL PREFERENTE El CD Estradense, que derrotó al Velle, se ha situado a un punto del último puesto de promoción de ascenso Las derrotas ante Portonovo y Vilalonga quedaron en el olvido este domingo. Los tres puntos alcanzados contra el Velle valen su peso en oro y sirven para demostrar, una vez más, que el CD Estradense no está dispuesto a dejarse amilanar por el gafe que le persigue desde hace varios meses. El milagro continúa y ni siquiera el incesante incremento del parte de lesiones parece suficiente para frenarlo. La cuarta posición, que da lugar a jugar la fase de ascenso a Tercera División, está a la vuelta de la esquina.
22 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Un solo punto separa al conjunto que prepara José Luis Fernández, Pibe, de esa privilegiada situación. El 2-0 sobre el Velle, su actual inquilino, lo ha hecho posible. Un triunfo que se cimentó en una buena segunda mitad ya que en el período inicial fueron los ourensanos quienes manejaron con mayor criterio el esférico. En sus botas estuvieron las mejores opciones, pero, por suerte, el esférico no llegó a encontrar las redes de Óscar. El descanso y, sobre todo, los cambios se convirtieron en fundamentales. La entrada de Toni le dio mayor profundidad al ataque local y, así, de sus pies salieron los pases que permitieron lograr los dos tantos a un Imanol muy resolutivo. La banda fue suya y, con Lalo e Iago en el campo, el equipo se asentó, ganó en frescura y ya no temió por el triunfo. Con el marcador en contra, el Velle, que echó mano de la táctica del acordeón hasta entonces, se decidió a salir de la cueva y el Estradense empezó a encontrar espacios. Las contras se sucedieron, pero el marcador ya no se movería. Iago y Lalo, en dos ocasiones, tuvieron en sus botas la sentencia definitiva. Aún así, la grada vivió muy tranquila ya que los ourensanos, con el paso de los minutos, se fueron diluyendo como un azucarillo en un café. Ahora a intentar dar la campanada en A Guarda ante el segundo clasificado.