Las fechas navideñas, o quizá lo que ocurre en Afganistán y Argentina, calmó tanto en los ediles las ganas de debatir las cifras del presupuesto, que las intervenciones parecían capítulos de una lectura pastoral con tres púlpitos; faltaron los abrazos y alguien que pagase los vinos que, según Campos, debían cerrar el pleno. Los portavoces del PSOE y BNG lamentaron casi con cariño la falta de ahorro neto, un endeudamiento que llegará a 4,39 millones de euros (730,43 millones de pesetas) o unas inversiones reales destinadas a retomar el PXOM, pagar expropiaciones y obras de este año; la clave rosa: los logros que consigue A Estrada de la Xunta -depuradora única, peatonalizaciones, variante, guardería y albergue, picadero y demás- sin que las cifras pasen por el presupuesto.