FÚTBOL AFICIONADO La subdelegación de Santiago estudia suspender la próxima jornada en Tercera Regional por falta de árbitros Los árbitros de la zona siguen en el candelero. Cuando aún no se apagaron los ecos de lo acaecido en O Camballón, volvió a registrarse una suspensión, cuando menos sospechosa, en el campo del Lamela, en parecidas condiciones a la anterior. Para colmo, este fin de semana podría no haber jornada en el grupo décimo de Tercera Regional por la ausencia de colegiados que dirijan los distintos encuentros de la categoría. La subdelegación de Santiago de la Federación Gallega de Fútbol está intentando buscar soluciones a este tema pero todo apunta a que los partidos tendrán que aplazarse para mejor ocasión.
13 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El responsable de la subdelegación de Santiago de la FGF confirmaba ayer a este periódico que estudia la posibilidad de suspender la jornada en el grupo décimo de Tercera Regional al no haber árbitros de la zona para atender todas las citas del fin de semana. Una falta de colegiados que podría venir motivada por la especial fecha del domingo -la celebración de la Feira do Cocido-. Además, el colegiado lalinense de Tercera División, Daniel Bodaño, que arbitrará el partido Ponte Ourense-Lemos se llevará a dos de los colegiados de la zona como árbitros asistentes para este encuentro, por lo que el número de árbitros se verá reducido a la mínima expresión. En la noche de ayer, el delegado de Santiago, Fernández Otero, tenía previsto reunirse con Saborido, representante arbitral compostelano, para arbitrar alguna solución si la había. De no haberla, -circunstancia más que probable- Quico comunicaría en las próximas horas a los equipos la suspensión de los encuentros del grupo décimo. Cruces - Cacheiras Por otra parte, el Comité de Competición de la subdelegación de Santiago no tenía previsto fallar hasta la próxima semana sobre los hechos ocurridos en el partido entre Cruces y Cacheiras de hace nueve días. En todo caso, en las oficinas del organismo federativo se recibieron las consabidas alegaciones al acta de ambos clubes que tal y como recogían las declaraciones de ambas partes son bastante divergentes. Así, el Cruces expuso en sus alegaciones que «no es cierto que los jugadores de su equipo se hubiesen empleado con dureza en la primera mitad del partido». Seguía apuntando el escrito que hubo «algunas faltas duras pero producto del juego» y no de otras circunstancias. Buena fe de ello lo da el hecho de que el colegiado sólo hubiese mostrado «una tarjetas amarilla a un jugador del Cruces por una zancadilla y dos a los jugadores del Cacheiras por protestar». El Cruces reconoce en su escrito que «es cierto que había dos personas en el banquillo además de José Casal pero que estas se retiraron cuando el colegiado se lo ordenó para iniciar el encuentro». Además apuntan que «no es cierto que Casal le llamase burro» al colegiado del encuentro. En torno a las protestas de los jugadores, apunta que «lo único que le dijeron los jugadores al árbitro fue que hacía frío» y que empezase pronto el encuentro. Los demás temas hablan de las conversaciones con el árbitro en el vestuario.