España estuvo bastante mejor en la primera parte que en la segunda. Luis de la Fuente introdujo varios cambios en el once inicial, pero el resultado fue el mismo que en partidos anteriores. Es complicado ver una selección que varíe tanto y siga ganando. Se notaron en el juego, ya que hay jugadores con una calidad difícilmente igualable y facilitan que el juego sea más fluido.
Chequia también estuvo bien, sobre todo defensivamente. A pesar de tener bajas y de ser la cenicienta del grupo supo defenderse de los ataques españoles. Tiene mucho mérito. Quizá se vio resentido su papel en la parcela ofensiva, por lo que apenas tuvo ocasiones para marcar. Pese a todo, fue capaz de incomodar al equipo nacional. Santi Denia hizo un buen planteamiento pese a las dificultades.
Quedó claro que España sigue teniendo hambre, porque muchos jugadores quieren crecer, conquistar más títulos y mejorar. Sobre todo Lamine, que busca el Balón de Oro; es impresionante, el jugador más letal en el área. Lidera un equipo en el que todos los futbolistas quieren entrar y se están peleando por ir convocados. Muchos tienen la oportunidad de ir. No cabe duda de que el seleccionador está haciendo un buen trabajo y dirige a un grupo que quiere marcar una época y no se va a relajar. Los más beneficiados son los clubes, que ven como sus jugadores rotan y regresan sin lesiones.
En su día encumbramos a Luis Aragonés, porque se lo mereció, y ahora hay que hacer lo propio con Luis de La Fuente. Es humilde, y mira por el jugador y por el grupo. La Federación ha dado con la tecla.